María Elena Artola Juárez [email protected]
La comunicación es un paradigma central de la sociedad moderna. Reconociendo esa premisa cardinal, Fundación Nimehuatzin y ONU-Sida desde hace casi dos años han venido desarrollando un proceso de comunicación y movilización de influencias al más alto nivel para ayudar a crear los cambios sociales y las alianzas estratégicas que permitan responder efectivamente al VIH y mitigar las consecuencias económicas y sociales del Sida.
Esta iniciativa surge a raíz del Premio Mundial “Carrera contra la pobreza 2000”, dedicado por el PNUD a la prevención del VIH y otorgado a la sicóloga nicaragüense Rita Aráuz Molina, Presidenta de Fundación Nimehuatzin; a la periodista de las Islas Fiji, Maire Bopp Dupont; a la enfermera de Malawi, Catherine Phiri; y al sacerdote polaco, Arkadiusz Nowak, asesor del Papa para asuntos relacionados al Sida.
Esta jornada de comunicación y movilización sobre Sida se inició con el decidido apoyo y participación del entonces coordinador de ONU-Sida, doctor Juan Aguilar León, representante de UNICEF. Los esfuerzos estuvieron encaminados a la abogacía, información y sensibilización de los diversos sectores sociales, gubernamentales, empresariales, religiosos, académicos, estudiantiles, políticos y laborales; en resumen, se involucró a los elaboradores de políticas y tomadores de decisiones, al más alto nivel, con el fin de ubicar el tema en la agenda nacional y generar un ambiente nacional propicio alrededor de la pandemia.
Es importante señalar que el Sida, en tanto causa subyacente de la pobreza, exige un paradigma de comunicación y movilización como el ejecutado en Nicaragua para configurar, mediante alianzas perdurables, una respuesta eficaz a la epidemia. Este paradigma es válido también para plantear propósitos bien informados en torno a otros problemas nacionales a fin de buscarles soluciones o al menos mitigar sus efectos económicos y sociales.
El mundo moderno funciona mediante alianzas y redes nacionales e internacionales. Este modelo general de pensamiento es aplicado en Nicaragua por Fundación Nimehuatzin. Mediante su asesoría técnica se han estructurado tres redes nacionales que trabajan en el contexto del Sida. La de Ética, Comunicación y Comunitaria, expresión de alianzas perdurables para responder al Sida de manera integrada. Sus miembros trabajan bajo premisas básicas: compromiso, motivación, transparencia, sentido de pertenencia y solidaridad.
Nos anima el propósito de continuar trabajando en esta dirección, pues el Sida es un fenómeno planetario, con serias repercusiones nacionales. El Sida se ha convertido en una característica de la sociedad moderna, como la economía financiera y el mercado de valores, o como la revolución de la información y la comunicación, que forman parte de un sistema global: planetario, permanente, inmediato e inmaterial.
El VIH es planetario porque afecta a todo el planeta; permanente, porque se transmite durante las 24 horas del día, siempre que encuentre una ventanita para penetrar; inmediato, porque se adquiere siempre que haya contacto sexual, sin protección, con una persona que lo tenga en su torrente sanguíneo, o por transfusión de sangre infectada, o usar jeringas contaminadas, o por vía perinatal; e inmaterial porque no se percibe.
Así de multifacético es el VIH, causante del Sida, por eso requiere atención al más alto nivel. De ahí la importancia de las alianzas y las redes, en todos los ámbitos. Desde la superestructura del Estado hasta sus bases. A pesar de diversas gestiones realizadas, ni un solo mandatario nicaragüense ha ubicado el tema del VIH y Sida en su agenda, por considerar lo que sus asesores llaman “no prioridad”, pero en el fondo lo que realmente existe es rechazo, miedo, negación u ocultamiento de la epidemia.
Es necesario informar al Presidente de Nicaragua, que la estrategia de reducción de la pobreza tiene que incluir un enfoque de prevención del VIH, para que sea exitosa, porque el Sida afecta sobre todo a las personas en plena edad productiva, y está revirtiendo décadas de desarrollo en los países más afectados. Si en Nicaragua no actuamos tempranamente, podríamos encaminarnos hacia la generalización de la epidemia.
El Sida nos reta por igual. Asumamos este desafío con un liderazgo responsable, incluyendo la prevención del VIH, transversalmente, en las políticas nacionales, para alejarlo de nuestro entorno personal, familiar y nacional.
La autora es periodista.