Fe y propaganda política

Oscar Flores S.

La creencia divina en los santos está encarnada mental y culturalmente en muchos nicaragüenses, y ello es favorable para hacer propaganda proselitista, a propósito de la inminente beatificación de Sor Romero, máxime si se tiene poder político y el apoyo de la misma Iglesia.

Mi madre, a quien admiro y respeto, solía decirme cuando niño: “La fe te valga, mi hijo”. Así ella se refería para justificar que santos como Jerónimo, Benito, Domingo, etc. tienen un poder mágico y divino allá en el mundo celestial, pues ellos recuerdan y ayudan a Jesucristo en el cumplimiento del deseo de salvación espiritual para todo aquel que suplica a través de oraciones y promesas.

Tal forma medieval de pensar de mi madre es la de miles y miles de nicaragüenses (diría millones), explicando probablemente el porqué la pompa publicitaria por la santificación de tal ejemplar figura. En realidad, en países desarrollados a tal evento no se le daría mucha importancia, ni mucho menos llegue a impactar a niveles en los que la Iglesia y el Estado actúen mano a mano para tal fin. Y es en esta atmósfera en la que el señor ex Presidente está moviéndose y sacando provecho político deliberadamente o no, con la ayuda de la Iglesia. Sor Romero… una santa… nicaragüense que está al lado de Jesucristo… que se promovió por la ayuda del Dr. Alemán… ¡Ah!, ¡¡¡qué hombre tan bueno!!! Eventualmente van a ser las ideas mentales de un gran número de nicas en el futuro cercano, lo cual va a ser de gran abono político para la reelección del Sr. Alemán dado su interés y obsesión de poder.

El ex Presidente Alemán, como liberal y servidor público que es, debería honrar los principios y a los propulsores del liberalismo cono John Locke, Thomas Hobbes, y Thomas Jefferson en no hacer shows de promotor y devoto en este proceso de beatificación. Este business debería ser exclusivamente de la Iglesia. Se le debe recordar al señor Alemán que su institución es la Constitución, para lo cual debe su devoción, y que lo supremo reside en el Estado, su gente, no en la Iglesia.

Hay que admitir que por falta de educación es que surgen “líderes” políticos, como el señor Alemán, como también la rara creencia hacia los santos, lo que podríamos llamar paganismo. Si mi madre y muchos nicaragüenses leyeran con coraje y sin emociones un poco de historia y teología, van a entender una distinta fe, una que los entrelazaría directamente con Dios:

“…Yo soy el Señor tu Dios…” (Exo. 20: 2); ellos no necesitarían intermediarios religiosos, ni tampoco hubiese pretexto para hacer política barata.

La historia ha demostrado que toda la prosperidad y empuje económico forjados en los Estados Unidos y Europa (principalmente, Inglaterra, Alemania, y Francia) han sido en parte porque sus gobiernos se han apegado al estricto respeto del Estado de derecho como también en la reformación religiosa de darle menos cabida a las tradiciones dogmáticas y encontrar nueva relación existencial con Dios, no con los santos.

¡¡¡Por favor veamos la historia!!!

El autor es nicaragüense radicado en Toronto, Canadá.  

Editorial
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