En letra pequeña

Fabián [email protected]

TRASPIÉS

Se enredó Bolaños. Cuando parecía que se la estaba llevando “chiflandito” sobre lo parejo ¡pas! dio un traspiés y se cayó. ¿Cómo es posible que diga que las dietas que se recibieron durante el gobierno del doctor Alemán fueron legales porque las leyes posteriores tenían supremacía sobre el ya famoso decreto de 1979? En primer lugar presidente, si aquellas leyes que las reinstauraron mandaban más fuerte, ¿por qué las deroga con un decreto presidencial? Y en segundo lugar, recuérdese que en ese tiempo, la Junta de Gobierno concentraba los poderes Legislativo y Ejecutivo, porque simplemente no había Asamblea. Por tanto, sus decretos tenían carácter de ley. Los argumentos para desconocer esa ilegalidad sólo son comparados con aquellos que expone el ladrón para justificar lo robado.

MILLONES POR COBRAR

Es inmoral hacer aparecer esta discusión como un tecnicismo legal. Estamos hablando de 300 millones de córdobas que le sacaron ilegalmente sólo los funcionarios del gobierno anterior, entre ellos el propio presidente Bolaños.

¿MÁS DE LO MISMO?

Y debería ser el presidente Bolaños el primero en estar, cheque en mano, regresando lo que consiguió mal habido. Sería un gesto simbólico que Nicaragua aplaudiría, y ratificaría toda la retórica sobre transparencia y austeridad que se viene soltado desde la campaña electoral. Muy por el contrario, viéndolo defender lo indefendible, sólo nos está reviviendo aquel temor que tenemos muchos: este gobierno es más de lo mismo, posiblemente envuelto en un papel regalo menos ofensivo que el anterior.

PECADO ORIGINAL

Hay que decirlo muy claramente: el problema del transporte en Nicaragua no es de estudios socioeconómicos, ni de seminarios sobre buenas conductas y trato cortés, ni mucho menos de aumento de tarifas. Todo eso definitivamente ayuda. Pero el pecado original está en quienes tienen en su poder el monopolio del transporte. Si estos señores perdieran la seguridad que ahora tienen sobre un negocio que se ganaron quién sabe cómo, comenzarán a buscar cómo ser más competitivos para sobrevivir, y con la competencia vendrá el mejor trato, las tarifas justas y el cambio de unidades. Es lamentable decir esto, porque ellos tienen derecho a ganarse la vida, pero la incapacidad que han demostrado nos exige a gritos que desparezca el monopolio. No se puede sacrificar a millones por centenares.

COBROS Y REEMBOLSOS

Un día de estos llegué al hospital La Mascota con mi hija enferma. No era nada grave y la misma doctora nos aseguró que no pasaría más de 24 horas ahí. Sin embargo, para que fuese atendida en el servicio privado me exigieron un depósito de tres mil córdobas. Aunque tuve que salir a conseguirlos para que se registrara el ingreso de mi hija, consideré que la medida era correcta. Lo malo está en que una vez que le dieron de alta el sábado pasado y con una cuenta de sólo 630 córdobas, me dicen que el resto de mi depósito lo darán en dos días mediante un cheque, pero el muchacho de caja aclara que mejor venga más tarde porque nunca sale en dos días, y hasta hoy no he visto el resto de mi dinero. Uno espera que la misma eficiencia que mostraron cobrando igual deberían mostrarla devolviendo el dinero. ¿Es lo justo, no?  

Editorial
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