Armando Lau Gutiérrez*
Soy copropietario y gerente general de una pequeña empresa productora, se denomina “Agropecuaria La Pradera”. Se ubica en el Departamento de Boaco. Actualmente, como muchos, estamos pasando un mal momento financiero, por la política financiera adversa de los bancos. A pesar de ello, estamos activos, en nuestra producción y en espera de que los bancos prestatarios cambien su política financiera. Si no encontramos salida financiera, tenemos que morir con las botas puestas. No queda otra salida. Y, afectadas por la misma adversidad, están muchas empresas como la nuestra. Nuestro proyecto fue aprobado por el técnico enviado del Banco, pero desgraciadamente el financiero lo desaprobó. Dicho préstamo está ceñido a programa financiero, auspiciado por el Banco Mundial de Desarrollo.
Actualmente, los técnicos han pasado a segundo término, los han relegado de su capacidad productiva, y en vez de ellos los que conforman el Comité de Crédito está en manos de los financieros; al técnico ni siquiera lo dejan entrar a sus reuniones. Por eso es que el país no ha podido superar sus crisis económica. Con esta política financiera bancaria pueden venir miles de millones de dólares y nuestra crisis económica jamás se superará.
ÉPOCA DE ORO PRODUCTIVA DE NICARAGUA
En la época de oro (1960-1978); cuando la producción del país estaba en mano de los técnicos, nuestra Nicaragua a nivel centroamericano era el mayor productor de carne, algodón, arroz, azúcar y granos básicos. Las exportaciones llegaron a alcanzar financieramente hasta los US$900.000.000.00 (novecientos millones de dólares) al año. Era un país que gozaba de una economía ascendente. El córdoba mantenía su paridad cambiaria (7×1) siete córdobas por un dólar. Su valor se mantenía localmente y fuera de nuestras fronteras, sin menoscabar su poder adquisitivo. Cualquier empleado tanto del gobierno como de la empresa privada, podía adquirir una vivienda digna acorde a su nivel social.
Yo viví dentro de esa época productiva ascendente; fungía como gerente técnico y era copropietario de la Empresa Riegos y Obras Agropecuarias S.A. (km 8 Carretera Sur); era responsable tanto de los diseños de riego agrícola como de las perforaciones de pozos. Y, el ing. Erwin Castillo era el responsable de los estudios agronómicos. La unión integral de ambas especialidades resultaba el estudio de factibilidad técnica de un proyecto, que los clientes los entregaban directamente a los departamentos técnicos del Banco Nacional, del INFONAC o BANIC. Era cuando los departamentos técnicos tenían la responsabilidad moral, social y productiva. Eran departamentos técnicos bien cimentados con fuerza de ley. Por su alta responsabilidad, gozaban de autonomía. Solamente el Departamento Técnico era el responsable de aprobar o desaprobar cualquier proyecto.
La mente del técnico es muy diferente a la mente del financiero. El técnico, debido a su formación académica la pasa en el campo, está integralmente asociado con la naturaleza, su intuición natural, lo hace creativo, conoce del proyecto, tanto física como psicológicamente, tiene plenamente conocimiento con la gente del campo en su relación productiva. Por lo tanto, es acreedor de credibilidad por el productor, es como un sacerdote en su confesionario. La mente del financiero es mecánica, es la mente del cálculo, registros y comparaciones; a él solamente le interesa que el dinero prestado vuelva lo más pronto posible a las arcas del banco. Si el financiero optara por realizar el trabajo del técnico, lo que haría es mezclar su mente mecánica con la mente psicológica social productiva; la resultante de esta mezcla sería una distorsión pensante, que en vez de hacer el bien, haría un mal; pero él lo ve como algo natural. Y, así, estamos caminando financieramente.
Mirémonos en el espejo de los cuatro bancos que han quebrado: Banades, Interbank, Banic y Banco del Café. Si estos bancos hubieran conformado departamentos técnicos bien cimentados como en la época de oro productiva que tuvimos en el pasado, no se hubieran ido al derrumbe económico. Pero quedaron en manos de los mal llamados “Ejecutivos Financieros”. El Departamento Técnico, además de ser la llave de la producción, es la única puerta de salida. Pero con la puerta de salida en meras pampas, los financieros se tiraron de lleno a financiar parientes, amigos, partidarios y préstamos hipotecarios fantasmas.
Desde este escrito expositor, y con el respeto que se merece el señor presidente, ingeniero, don Enrique Bolaños, le sugiero lo siguiente: si queremos salir de este atolladero económico que nos han dejado las administraciones anteriores; enviar a la brevedad posible a la Asamblea Nacional, una ley, con el objetivo de que todos los bancos que sean auspiciados financieramente por organismos internacionales, se apeguen con la obligación estricta de conformar departamentos técnicos, bien cimentados, y gocen de autonomía técnica-financiera, con voz y voto.
* El autor es Gerente General de Agropecuaria La Pradera.