María Antonia López M. [email protected]
La ausencia de estadísticas reales sobre el flujo de remesas familiares a Nicaragua impide un proceso de organización para que las mismas sean orientadas a fines productivos y mejorar el nivel de vida de los beneficiados, estimó la investigadora de la Fundación Internacional para el Desafío Global (Fideg), Luz Elena Sequeira.
Sequeira sostiene que el país no cuenta con estadísticas reales sobre los ingresos, “el Banco Central no cuenta con un registro efectivo de las remesas, sino que son estimaciones, además de los estudios que realizan organizaciones independientes”.
El Banco Central de Nicaragua (BCN), estima que al país ingresaron hasta abril del año 2001 unos 345 millones de dólares anuales, pero análisis realizados por la Comisión Económica de Países de América Latina (CEPAL), en 1999, han calculado que los montos van entre los 400 a 800 millones de dólares.
Las cifras oficiales de la región recapituladas en una conferencia patrocinada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en mayo del año pasado, estimaron que El Salvador fue el país con mayor captación, y Nicaragua el que tuvo menores ingresos en remesas.
El BID, a través del Programa del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), ha estado trabajando en organizar a los beneficiarios de remesas en El Salvador, donde las personas destinan una parte del envío para reinvertirlo en una serie de pequeños negocios, crear una red de cajas de ahorro, centros de recepción de transferencias, fondos de desarrollo de inversión y la posibilidad de que los envíos se retiren en cajeros automáticos.
Casualmente la semana pasada el BID realizó un foro en El Salvador, donde están planificando la creación de cooperativas y fondos de ahorro que podrían traer beneficios de microcrédito a sus afiliados.
Sin embargo, Sequeira es de la opinión que en Nicaragua debería darse un voto de confianza y crear las condiciones necesarias para organizar las remesas que ingresan. Los estudios practicados en el país estiman que el promedio mensual por beneficiario es de 150 dólares.
“Aunque lo primero es tener la información necesaria y aquellas personas a las que se le puede potenciar el uso de sus remesas”, dijo Sequeira.
Recomendó también revisar los costos de transacción, ya que al país ingresan en especies, por encargos a personas, mediante los que operan como agencias individuales, bancos y empresas establecidas para transferencias de dinero.
De tal manera, que en algunas ocasiones los beneficiarios de las remesas no reciben la totalidad del monto enviado, sino deben descontar el costo de transacción y hasta cumplir algunos acuerdos con bancos que exigen el cambio de la moneda extranjera en el momento de entrega del envío.
El Consejo Nacional de Planificación Económica y Social (Conpes), de Nicaragua, realizó un estudio sobre las remesas en este país en el cual concluye que las mismas son utilizadas fundamentalmente para el consumo básico de las familias. Del 100 por ciento, un 75 es empleado para la compra de alimentos y otros productos diarios.
Como parte de la recopilación, el Conpes resume que han presentado varias experiencias positivas por haber organizado a los beneficiarios de remesas, entre ellas se mencionan proyectos habitacionales, mejoras al sector en que habitan, coinversiones en maquilas y hasta colecta de donaciones en casos de desastres naturales.
CIFRAS DE LAS REMESAS
Según el Informe de Desarrollo Humano del año 2000, unos 900 mil nicaragüenses residen en Estados Unidos y Costa Rica con documentos en regla
El 75.0 por ciento de las remesas es utilizado para la compra de alimentos, y en otro orden de importancia para colegiatura y vestuario.
El turismo generó en el año 2000, 131 millones de dólares, de tal manera que las remesas ese año superaron a ese rubro, las cuales se estimaron en 320 millones de dólares.
La mayor parte de las remesas que se envían llegan al país en un 50 por ciento de forma mensual, un segundo porcentaje es recibido semanalmente.