José Leñero G.
Líder = guía. De aquí que el refrán que completa el título, “…cualquier camino le da lo mismo” hace obvio que, si se aplicara a un líder, sería “un ciego guiando a ciegos”, exactamente lo opuesto a lo que pedimos de ellos.
Muchas veces vemos surgir liderazgos efectivos para determinadas acciones, pero que en nuevos procesos palidecen y algunos apagan.
Esto muestra que, aunque saben a donde va es condición básica del líder de cualquier acción, también lo es que cada una de esas acciones esté dentro de la avenida que conduce a donde ese líder quiere llegar en su propia vida.
Es la diferencia entre el que se entusiasma ocasionalmente con acciones que están dentro de sus intereses inmediatos y el que sabe seleccionar que las acciones a liderar estén dentro de su misión en la vida.
Esto invita a plantearnos ¿cuál es la misión de cada uno de nosotros?
Stephen Covey propuso hace diez años, una forma interesante para averiguarlo: que se aísle de toda actividad que pueda distraerlo e imaginar que asiste a un funeral, que luego descubre que es el suyo. Cuatro personas hablan para despedirlo: un familiar, un compañero de trabajo, un amigo y un colega de una sociedad sin fines de lucro. Luego pregunta ¿qué le gustaría que dijera cada uno de los oradores?
Aunque un tanto tétrica, vale la pena vivir la experiencia porque, al contestar ese cuestionario vital, se tiene un patrón para evaluar si las acciones que nos proponen, o que queramos emprender, están dentro de la misión definida.
Algunos pensadores creen que cada ser humano nace con una misión definida y que el conjunto de sus talentos naturales no existen por azar, sino que es el adecuado para cumplirla. De aquí que la misión de cada uno no se inventa, sino que se descubre.
La misión personal es el primer elemento esencial tanto contra la rutina como contra la improvisación, ambas negaciones a usar los sublimes potenciales del ser humano, de creatividad y de previsión. Pero no es el único elemento. Hoy también sabemos que siempre es capaz de hacer dos creaciones: una mental y otra física.
Antes de cualquier acción física, el ser humano prevé en la mente lo que quiere hacer y eso le permite identificar y dirigir las acciones que la harán realidad.
Así, cuando un atleta se dispone a hacer ejercicios, el cerebro aumenta la irrigación sanguínea de los músculos que van a actuar.
Del mismo modo, el gerente que quiere modificar las acciones de su empresa, debe primero imaginarlas y luego de varias etapas en que va perfeccionando mentalmente lo que quiere, termina por planearlas en detalle y formalizar ese plan para transmitirlo a los que deben ejecutarlo.
Ambas son creaciones mentales de lo que quiere hacer. Cuanto mejor analizado y descrito esté el plan, mayores serán las posibilidades de ejecutarlo con éxito.
Si bien estas capacidades de fijarse una misión en la vida y de hacer una creación mental antes de cada acción, las he analizado como facultades de la persona del líder, también se aplica a las empresas que, como sistemas sociales integradas por seres humanos, pueden y deben utilizar las facultades de éstos.
Consultor Internacional.