Como promover la inversión en Nicaragua

Oscar Alemán Cruz

Una de las opciones para disminuir la pobreza en nuestro país, es ofreciendo a los inversionistas una energía barata. Nicaragua posee fuentes de energía como el petróleo blanco (geotermia), hidráulica, eólica, solar y biomasa; por tanto para desarrollar a Nicaragua en estos momentos necesitamos como primer paso tener un precio bajo de la energía. La energía más cara es la que no se tiene. Para bajar este precio de la energía hay que aumentar la oferta, eso es lo que hizo el gobierno liberal en el período de 1997 a 2001, cuando el Ing. Enrique Bolaños, hoy presidente de Nicaragua, era presidente del Consejo Directivo de Enel, su objetivo era aumentar la oferta instalada de 200 Mw.

A corto plazo, esto sólo se podía hacer con plantas térmicas. Esto nos volvía dependientes tanto de las importaciones de petróleo como de las fluctuaciones de precios del crudo en el mercado mundial. Pero no había opciones, la desastrosa situación del sistema energético heredada del pasado requería decisiones de emergencia. Al Ing. Bolaños no le tembló el pulso.

Además, desde la década de los 80 el Estado estaba en quiebra y no tenía los recursos para hacer estas plantas. Como hombre que viene del sector privado, el hoy Presidente le abrió las puertas a los empresarios, y en un tiempo récord teníamos las plantas térmicas funcionando.

Sin embargo, ésta no era solución de largo plazo, y siempre bajo la sabia decisión del Ing. Bolaños, se tomaron las primeras acciones para dar soluciones estables de largo plazo a la energía, con la privatización de la planta Momotombo y el entonces aún Proyecto San Jacinto-Tizate.

La geotermia es el petróleo blanco de Nicaragua. Es un recurso nacional que no hay que importar, ni el precio de este tipo de energía depende de la fluctuación de los mercados internacionales.

Estas inversiones, sin embargo, son de más largo plazo. Requieren mayor tecnología, pues hay que desarrollar los equivalentes “pozos petroleros”, y, además, las inversiones son sustancialmente más cuantiosas.

En Nicaragua las experiencias geotérmicas en manos del Estado no fueron afortunadas. En el caso de Momotombo se terminó invirtiendo en la construcción de una planta de 70 Mw. a un costo superior a los 70 millones de dólares al día de hoy, y para cuando entregó Enel tenía sólo 8 Mw. de vapor. Había planta, pero no vapor. En el caso de San Jacinto fue al revés. Después de invertir millones de dólares se encontró vapor, pero se le acabó el dinero al gobierno y no había dinero para las plantas. En ambos casos la aventura empresarial quedó en quiebra.

Afortunadamente hoy en día estas empresas están en manos de prestigiosas compañías internacionales que están haciendo las cosas bien, técnica y empresarialmente. Momotombo ya está entregando 20 Mw. y San Jacinto entregará 10 Mw. este año 2002; en los próximos 3–4 años Momotombo podría llegar a 50 Mw. y, San Jacinto, a 70 y 100 Mw. Es decir, con lo que hizo en el gobierno anterior el Ing. Bolaños ya le garantizó a Nicaragua la energía de 150 Mw. energía limpia, con recursos nacionales que cumplirá durante su Administración.

Hermanos nicaragüenses, trabajemos intensamente juntos en apoyo al desarrollo energético implementando propuestas concretas en apoyo al uso de recursos propios. Primero apoyando los proyectos en marcha, para que el Estado, además de ser un verdadero “facilitador”, sea un verdadero “agilizador”, en donde los unidos intereses que prevalezcan sean los intereses de nuestra nación.

Después, apoyando la implementación de nuevos proyectos que no se han desarrollado por la falta de estímulos concretos. “Juntos, sí se puede”, así lo está demostrando el gobierno que preside el Ing. Enrique Bolaño Geyer.

El autor es empresario.  

Editorial
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