José Canseco parece haber llegado a su fin.

Canseco… ¿se acabó?

Ningún equipo parece estar interesado Edgard Tijerino M. [email protected] A los 37 años, José Canseco no quisiera estar en el círculo de espera sino en las puertas de una gran temporada. No necesariamente una fantasiosa como la lograda por Barry Bonds en el 2001, pero, por decir algo, una de 38 jonrones, la cifra exacta […]

  • Ningún equipo parece estar interesado

Edgard Tijerino M. [email protected]

A los 37 años, José Canseco no quisiera estar en el círculo de espera sino en las puertas de una gran temporada. No necesariamente una fantasiosa como la lograda por Barry Bonds en el 2001, pero, por decir algo, una de 38 jonrones, la cifra exacta para llegar a los 500… Le gustaría agregar 100 empujadas y superar a los .258 de average registrados con los Medias Blancas en el 2001.

Olvídense, nadie cree que Canseco puede ser lo suficientemente útil como para arriesgarse con una oferta… Es triste.

Cierto, como jugador, ya no es lo que era. Su brazo se ha ido para nunca más volver y su espalda duele siempre, aun cuando consigue la mejor posición en el sofá o en la cama… Sus piernas flaquean. Nada que ver con aquellas que le permitieron robar 40 bases en 1987… Y algo más grave: la confianza en él mismo se ha carcomido dramáticamente.

En estos momentos él es un riesgo que haría que a un dueño de equipo le tiemblen las rodillas mientras considera ofrecer un contrato.

Junto con Andrés Galárraga, Devon White, Bobby Bonilla, David Cone y Jim Leyritz, y otros que parecen haber sido descartados, José Canseco está viendo pasar los días y las noches sin el repicar del teléfono. Ese momento les llega a todos, incluso a Rod Carew .

Pero algunas veces en el deporte, y en la vida, tienes que tomar un riesgo… La pregunta es si Canseco, un bateador de 462 jonrones, con un máximo de 46 en 1998, es un riesgo que vale la pena.

Recuerden que hace tiempo Canseco tenía un diagnóstico de Salón de La Fama… Cuando era un jugador joven los fanáticos hacían a un lado a Mark McGwire, de forma que pudieran ver a Canseco tomar las prácticas de bateo, y hacían comparaciones con Mickey Mantle. Ya nadie dice tales cosas de Canseco. Si lo hicieran, su precio estaría en el rango del de Bernie Williams.

¿Creen ustedes que a un precio de liquidación, vale la pena darle un chance?

Ah, si Canseco no hubiera pasado tanto tiempo en la lista de inhabilitados, Marcel Proust seguramente lo hubiera incluido en uno de los capítulos de su obra maestra “En busca del tiempo perdido”… Justamente después de su grandiosa temporada del 88, cuando fue Más Valioso, fue reducido a sólo 65 juegos en el 89; salió nuevamente de escena en el 93, entrando en acción en 60 partidos; entre 95 y 97 se conformó con 102, 96 y 108; descendió a 98 en el 2000, y a 76 en el 2001.

Sin pretender exagerar, desde hace un buen rato Canseco debería ser un bateador de 600 jonrones, no estar buscando cómo llegar a 500 si algún equipo se apiada de él.

Jugar a tiempo completo. Eso le permitió a Hank Aaron establecer la cifra de 755 vuelacercas sin necesidad de alguna temporada de 50… En cambio, pobre Ted Williams, que pasó casi cinco años en el Servicio Militar y tuvo que resignarse a conectar 521 jonrones sin poder aterrizar en la pista de los 3000 hits.

¿EL FINAL?

¿Será éste el final de Canseco?… ¿Será necesario esperar que la temporada entre en desarrollo para conseguir una oportunidad?

Por ahora, el otrora fiero slugger cubano, especialista en superar los límites de velocidad manejando su carro deportivo, el de las peleas con Esther, el que tuvo un romance con Madonna, el irascible con el periodismo, el conocido en los teléfonos de emergencia, permanece en el círculo de espera aferrado a una esperanza que se desvanece.  

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