Eduardo Enrí[email protected]
No es que me las dé de profeta ni mucho menos, pero la gente que lee estos escritos con frecuencia, que espero sea un círculo más amplio que mi familia inmediata, se dará cuenta que la semana pasada advertía que el virus del derroche irracional se había mudado a la Asamblea Nacional. Tres días después ¡zas!, el señor presidente de ese poder anunció que quería “dignificar” el salario de los diputados.
“Al decir dignificar quiero decir que una persona que trabaja tiene derecho a un salario conforme a lo que produce y trabaja”, explicó el doctor Arnoldo Alemán.
Eso está muy bien, pero en una economía pobre como la nicaragüense se debe comenzar por donde en realidad importa. Al menos en mi escala de “dignidad”, los empleos de los maestros, médicos y enfermeras merecen con mayor urgencia la dignificación de salarios de la que habla el diputado Alemán. Salvar vidas con las uñas y formar a las futuras generaciones del país en unas aulas calurosas y derruidas es mucho más importante que buscar la manera de retorcer las leyes para satisfacer los caprichos de los caudillos y proteger a sus secuaces.
Pero, obviamente, eso está muy lejos de ocurrir, así que mejor me concentro en la propuesta que ya está sobre el tapete. El diputado Alemán quiere “dignificar” su salario, porque le preocupa que se dé el caso de un diputado que se jubile inmediatamente después de su período, y entonces recibiría una pensión tasada, en parte, según el último salario que obtuvo, o sea el de diputado, que oficialmente es de 4,250 córdobas, una cantidad fríamente calculada para que por ley también quedara exenta de impuestos.
Pero entonces el señor Alemán no debió hablar de “dignificar” sino de “multiplicar” el salario de los diputados, porque esos 4,250 córdobas no son el salario total y verdadero del diputado. Ésa es sólo la cantidad del cheque fiscal, después vienen un montón de ingresos que están exentos de impuestos, hasta llegar a los 4,000 dólares libres de polvo y paja.
Alemán, entonces, propone multiplicar esos 4,250 pesos por cinco, llegar a unos 21 mil córdobas, y ahí sí que no importa que los graven con el IR. El resto de los ingresos siempre van a quedar fuera del alcance de los recaudadores de impuestos. ¿Así quién no?
Me parece que los diputados, y sobre todo el presidente de la Asamblea, deberían más bien estar buscando la forma de negociar una ley con el Ejecutivo para que los maestros, médicos y enfermeras estén exentos de pagar IR, no importa si la cantidad que ganan es más o menos de cinco mil córdobas.
Con una ley así, que resulte de un consenso entre el Ejecutivo y el Legislativo para que beneficie a profesiones verdaderamente dignas, es como el diputado Alemán podría “dignificar” el trabajo de los diputados, no buscando cómo seguir esquilmando el Presupuesto de la República, que es engordado en gran parte por gente que sí tiene empleos dignos, pero que devenga salarios verdaderamente indignos.