¿Peligro en el cine mágico?

Sergio [email protected]

De los libros y película de Harry Potter hay quienes afirman que exponen peligrosamente a los niños ante la brujería y el ocultismo. Entrevistado por ZENIT, Michael D. O’Brien, autor del libro sobre cultura infantil “Un paisaje con dragones: la batalla por la mente de tu hijo” (Ignatius Press) explica que en Harry Potter lo oculto es el motor dramático de los argumentos, presentados a través de personajes muy atractivos, Harry y Herminone, estudiantes de brujería, que pueden influenciar emocional y subconscientemente las mentes infantiles, agravado por el impacto de los medios audiovisuales y por la misma realidad, donde existen amplias oportunidades para ingresar en las subculturas de lo oculto.

En el mundo de Potter, afirma O’Brien, lo mágico se presenta como facultad humana a ser despertada a través del conocimiento esotérico y el poder, presentados como “neutrales”, que en manos de personajes “buenos” sirven al bien y en manos de personajes “malos”, al mal. La guerra entre el bien y el mal se describe con gran carga emocional, donde Harry Potter derrota al mal reuniendo un poder igual al de su adversario, borrando así la línea entre el bien y el mal, y redefiniéndolos a ambos y provocando confusión en los niños.

Es importante, añade O’Brien, resaltar que los niños interpretan la ficción de manera distinta a los adultos. Esto ha sido pasado por alto, olvidando que los niños están en formación y su entendimiento de la realidad apenas se está forjando. La cultura moderna ha logrado acostumbrarnos a una dosis de veneno en nuestra dieta, hasta el punto de que muchos no lo percibimos, lo que explicaría por qué algunos educadores y padres de familia ignoran el problema. Por ejemplo: las faltas de Harry raramente son corregidas, y lo hacen en general los personajes “malos”. Los personajes “buenos” lo recompensan por su desobediencia cuando ésta genera algún bien perceptible. Sus mentiras, venganzas y mal uso de sus poderes son ignorados frecuentemente. El mensaje de “el fin justifica los medios” queda claro.

Del éxito de historias y películas relacionadas con lo oculto, el escritor lo explica como síntomas de la quiebra del secularismo. En la naturaleza humana hay hambre por lo sagrado y trascendente, donde el hombre encuentra su verdadera identidad y dignidad. Cuando ésta se pone en entredicho se abre un vacío en su interior, y si los jóvenes no reciben una auténtica vida espiritual, buscarán sustitutos en otros sitios, y el pseudomisticismo les estará esperando a la vuelta de la esquina.

Mi opinión es que si bien es cierto que no debemos aislar a los niños del mundo en que vivimos, y que más bien se trata de prepararlos para enfrentarlo con sólidos criterios y valores… también es cierto que debemos hacerlo responsablemente, sabiendo dar a cada cual lo necesario en el momento oportuno, sin exponerlos innecesariamente, sino guiarlos y acompañarlos en su desarrollo y madurez intelectual y emocional, así como en su crecimiento espiritual.

Indiscutiblemente los tiempos que vivimos, y el poder de los medios audiovisuales, son a veces desconcertantes. Razón de más para estar conscientes, como padres de familia, que si no nos involucramos en la formación de nuestros hijos…, la televisión, el cine y los grupos musicales lo harán a su manera.

El autor es periodista y padre de familia.  

Editorial
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