Vidaluz Meneses
Todos y todas sabemos que no siempre el poder y la autoridad coinciden en las personas. Hace varios años, en un Escrito a máquina, Pablo Antonio Cuadra acotaba: El poder se tiene, la autoridad se es.
El poder en este país continúa acaparado en este momento por el pacto. Atropellada la institucionalidad de los principales poderes del Estado, el mayor reto que enfrenta el gobierno del Ing. Enrique Bolaños Geyer, es el de ejercer el mandato que le corresponde al Ejecutivo por designación expresa de la voluntad popular. Así lo vemos iniciar su gestión con un discurso esperanzador y unas concreciones aún incipientes. He dicho y sostengo que camina en terreno minado. Le favorece la dosis de optimismo que se percibe en diversos sectores de la población, la que hace un recuento necesario para su esperanza, de las posibilidades de cambios positivos que su gobierno podría traer al país.
En estas condiciones, su gabinete está desafiado. ¿Cuántos avasallamientos le esperan en el ejercicio de sus funciones? Debutó el ministro de Educación, cuando en representación delegada del Presidente electo, fue ignorado por el servilismo de un alcalde arnoldista que erigió un monumento a la ignominia en plena jornada dariana.
La exitosa empresaria Lucía Salvo, ahora Ministra de Salud, le estorba a ese sector mezquino y acaparador del poder dentro del PLC, alérgico a las auditorías y a la rendición de cuentas claras. En los tabloides Trinchera y La Noticia tratan de denigrarla porque “no tiene partido definido”. ¡Gracias a Dios!, dirá una buena cantidad de gente, si lo que necesitamos es sanear el país y sacarlo de la corrupción y de la pobreza extrema, no importa quién ni de qué partido, siempre que sea una persona honesta y capaz.
La señora Castro Gulke, Directora General de Ingresos, debe de renunciar a su cargo por respeto a sí misma y por consideración a quien la nombró con plena confianza. Su falta no es de las más graves, sino un precedente peligroso para su responsabilidad en un cargo tan delicado. Es el abuso de la cuotita de poder desde un cargo. Afecta la confianza de los y las contribuyentes. Arriesga a quien la nombró y está llamado a ejercer poder y autoridad por legítima elección popular.
El gabinete del Ing. Bolaños Geyer debe valorar que tiene trabajo fijo, salario asignado, representación. Necesitamos que las personas que lo integran se sientan realizadas de servir con abnegación y eficiencia. Siendo ejemplares ayudarán al Presidente a cumplir sus promesas al pueblo de Nicaragua.
La autora es escritora, miembro del Consejo Editorial de LA PRENSA.