Matando pitcheres

Tito Rondón [email protected] Ayer explicábamos brevemente cómo la infantil y mal pensada “Regla del Pitcheo” contribuía a acabar con los brazos de los lanzadores. Otro factor temible es el sistema de eliminatorias. En los viejos tiempos una liga de béisbol se jugaba en imitación de las Grandes Ligas de entonces, es decir, nada de primeras […]

Tito Rondón [email protected]

Ayer explicábamos brevemente cómo la infantil y mal pensada “Regla del Pitcheo” contribuía a acabar con los brazos de los lanzadores. Otro factor temible es el sistema de eliminatorias.

En los viejos tiempos una liga de béisbol se jugaba en imitación de las Grandes Ligas de entonces, es decir, nada de primeras vueltas ni de semifinales. Un solo chorizo. El equipo con mejor promedio de ganados y perdidos era el campeón, y punto. Si acaso, iba a la Serie Mundial.

Hoy día no. El beis ha evolucionado, y esa sustancia tan popular, el dinero, ha engrasado su complicación. A más juegos cruciales para clasificar, a más semifinales, entonces más entradas, y por consiguiente más plata.

Para colmo, el caso específico de Nicaragua requiere un tratamiento aún más complicado. En muchísimas ocasiones se ha tenido que darle oportunidad a un número grande de ciudades de competir en Primera División.

Como estos equipos son en su mayoría modestos, pues se busca su rápida eliminación para que no incidan en gastos incosteables.

Para que los buenos jugadores de estos equipos sigan en la contienda, se implementa el sistema de refuerzos, así se pierden equipos, pero no estrellas. Los posibles miembros de la Selección no se quedan sin jugar.

Así veíamos ese sistema de empezar con diez equipos, después de la primera vuelta eliminar a cuatro, y después a dos más.

Como ya casi no hay equipos, pues ahora jugamos con puntos, a dos vueltas, y después eliminamos a dos para pasar a la ronda de semifinales.

Como se imaginarán, salir de los puestos peligrosos se vuelve una realidad asfixiante para todos los contendientes. ¿Y a quién presionan los directivos para que el equipo se asegure de clasificar a semifinales?

Al manager, por supuesto. Hay que ganar a cualquier costo. Aunque ese costo sea el brazo de algún lanzador.

En una ocasión se criticó a Heberto Portobanco, manager del Granada, por el uso excesivo de un pítcher, aunque no fue la ocasión puso a Radbony Sánchez a abrir los dos partidos de un doble juego.

La respuesta del “Papá” fue clásica: “Aquí no estamos en Grandes Ligas. Aquí no jugamos 162 juegos en seis meses. Aquí si no ganás este mes te eliminan y te vas a tu casa. Ya quisiera ver a Tommy Lasorda aquí, se volvería loco, papá”.

Esa presión es la que obliga a Hubert Silva a que el zurdo Oscar Torres abra dos de tres juegos, o Diego Sandino dos seguidos. Después de todo, no trabajó nada, lo explotaron rápido… y además lo permite la Regla del Pitcheo.

Mencioné a Hubert Silva, pero esto se aplica a todos los managers, menos a Argelio Córdova. Por supuesto, le ha costado el puesto un par de veces, pues los directivos son absolutos ignorantes en béisbol.

Necesitamos managers y coaches profesionales. Y que desaparezca la Regla del Pitcheo.  

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