Armando Luna Silva
En el artículo de opinión publicado en el Diario LA PRENSA, edición 25 de enero del año en curso, bajo el título “¿Excelentísimo qué…?”, el distinguido escritor Luis Sánchez Sancho solicita al señor Presidente de la República, ingeniero Enrique Bolaños Geyer, hacer saber públicamente que no le gusta el tratamiento de “Excelentísimo” aplicado al Presidente de la República.
Me siento autorizado para hacer pública la opinión del señor Presidente de la República sobre el particular porque, en la reunión que días antes de asumir la Presidencia de la República sostuvo con los miembros de su Gabinete y Presidentes de entes autónomos en el Hotel Intercontinental Metrocentro, me instruyó para que expusiera algunas normas protocolarias que deseaba dejar establecidas, entre ellas me indicó que pusiera énfasis en la supresión del tratamiento de “Excelencia” al Presidente de la República; así mismo que pusiera énfasis en la supresión de los tratamientos que tradicionalmente se han aplicado a los demás funcionarios del Estado. En esa ocasión se explicó que el Presidente de la República y los demás funcionarios al servicio de la Nación recibirían la denominación del cargo que desempeñan anteponiéndole simplemente el tratamiento de “Señor” o “Señora”, según el caso.
Sin embargo, se advirtió que en las relaciones con las autoridades eclesiásticas, nacionales o extranjeras, y con los funcionarios extranjeros continuarían usándose los tratamientos tradicionales.
Además, el Señor Presidente de la República señaló que, respecto a las instituciones de la República, se debía mantener el tratamiento oficial de “Honorable”, como es el caso de la Asamblea Nacional, Corte Suprema de Justicia, Consejo Supremo Electoral, Contraloría General de la República, etc. Porque según el pensamiento de don Enrique los hombres no han de ser exaltados, pero sí las instituciones de la República.
Esta determinación presidencial, que confirma un nuevo estilo de ceremonial, está acorde con la evolución de los tratamientos y la democratización de los pueblos.
Cabe hacer notar que el tratamiento de “Señor Presidente”, “Señor Ministro”, etc. ya está sufriendo cambios impulsados por los medios de comunicación social que van imponiendo la costumbre de dirigirse a cuantas personas ostentan un cargo utilizando únicamente la denominación del cargo, sin anteponerle el tratamiento “Señor” o “Señora” y así se dirigen a su público los informadores de medios de comunicación diciendo simplemente: “Presidente”, “Ministro”, “Rector”, etc., dejando atrás el tratamiento de “Señor” o “Señora”.
El autor es Presidente de la Academia Diplomática “José de Marcoleta”.