- Empresas lácteas y queseros acopian más de 50 mil litros de leche diarios en un terreno difícil
Celso Martínez Orozco CORRESPONSAL /MATAGALPA [email protected]
Tres municipios ganaderos matagalpinos convergen en un proyecto común: la producción lechera. Por su significativa producción se les ha bautizado como la “Cuenca Lechera” de Matagalpa.
Los municipios ricos en la producción del nutritivo “líquido blanco” son: Muy-Muy, Matiguás y Río Blanco. En estos lugares se han establecido dos centros de acopio: Prolacsa y Parmalat. Pero también los lecheros son “enamorados” por los famosos comerciantes de queso, tanto locales como algunos salvadoreños que se han instalado en los tres municipios.
Por acá, la actividad de los queseros está en dependencia de los precios que ofrece el mercado salvadoreño, según explicó don Gregorio García Espinosa, gerente de una de las queseras ubicada en la comunidad de Bull-Bull y cuyo propietario es el salvadoreño Manuel Benítez.
La gran mayoría de lecheros se encuentran en lugares donde las vías de acceso dificultan la sacada del producto en vehículos y tienen que montar sus “pichingas” en cuadrúpedos hasta llegar al centro de acopio más cercano.
Bestias, coches, camionetas y camiones se confunden en las afueras de estos centros acopiadores.
Luis Castillo, miembro de la Asociación de Ganaderos de Matagalpa, indicó que de acuerdo a las estadísticas registradas por la organización, Parmalat acopia unos 20 mil litros, Prolacsa 17 mil y los queseros entre 10 y 12 mil litros diarios.
Se considera que los municipios de Bocana de Paiwas y sus comunidades de Ubú Norte y San Pedro del Norte, también están incluidos dentro de la Cuenca Lechera, pero pertenecen a la región del Atlántico Norte, aunque son atendidos administrativamente por el departamento de Matagalpa.
QUEJAS POR ABANDONO
Roberto José Reyes Cisne, Luis Castillo Aramburu, Enrique Aldana Burgos y Antonio Arauz Centeno, directivos de la Asociación de Ganaderos de Matagalpa, coinciden en que los productores lecheros, no cuentan con el respaldo directo del gobierno, pese a que el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) dispone de un fondo específico para este rubro.
Pero los ganaderos no sólo enfrentan problemas de falta de financiamiento y de mercados para comercializar sus productos, sino también el padecimiento de enfermedades que afectan el hato.
Luis Castillo, tiene una propiedad a unos 7 kilómetros de Matiguás, y manifiesta que sus campistos están combatiendo la famosa “Rabia Bovina”, por lo que estaba vacunando a todos sus animales, a fin de evitar la muerte de sus semovientes. En esta zona han muerto tres semovientes como producto de la Rabia Bovina.
MÉTODOS ARTESANALES
Normalmente, los lecheros utilizan los métodos tradicionales para el ordeño, las vacas producen un promedio de 4 a 5 litros diarios. El ordeño mecanizado está ausente en los tres municipios.
La alimentación para el ganado es el pasto tradicional y en tiempo de sequía tienen que adquirir las pacas en Sébaco y San Isidro.
Tomás Gadea Zelaya, de la comunidad de Bull-Bull, reveló que vende los 200 litros de leche que produce diariamente a la empresa Parmalat, pero sus utilidades son pocas debido a los gastos en alquiler de pastos, compra de melaza y en algunas ocasiones las vacunas para mantener en buenas condiciones sus 80 vacas lecheras.
ABIGEATO ACECHA
Y tras cuernos… palos, los ganaderos de la zona están afectados con el abigeato, pues aseguran que los delincuentes arrasan con el ganado y se lo llevan con dirección al Triángulo Minero o Bilwi (Atlántico Norte), lugares donde los semovientes son destazados y el producto vendido a precios irrisorios.
Existen casos de productores que han perdido lotes de hasta 30 animales, utilizando para ellos camiones, los que ni siquiera son revisados por las autoridades policiales, según refirieron Asunción Rodríguez, de la comunidad “El Ojoche”, Ernesto González y Danilo Soza Rocha, del sector de “El Bramadero”.