Leslie Nicolás Lacayo [email protected]
En el país existen 5,9 millones de manzanas con pasto, de las cuales 3,33 millones están cultivadas con pasturas mejoradas y naturalizadas, según investigaciones de la Universidad Nacional Agraria (UNA), las que de ser utilizadas a como es debido podrían resolverse los problemas de alimentación en época de verano.
Miguel Matus López, especialista en Sistemas de Producción con énfasis en Forraje, es de la opinión que adecuando una estrategia en donde se integren todas las técnicas sobre nutrición, en genética, políticas económicas, políticas de sanidad y salud animal se podría mejorar la cadena alimenticia del hato en el país.
“Los pastos deben ser considerados como un cultivo, deben prepararse y tener en cuenta para el cuido de ellos la aplicación de riego y manejo del pasto pastando las cargas de animales correctas para cada manzana”, agregó.
Según Matus, lo correcto es pastar tres o cuatro cabezas de ganado por manzana, cuando a pasto mejorado se refiere. Y en el caso del pasto naturalizado dos manzanas por cabeza.
El docente dijo que se hace necesario que los productores conozcan y se acostumbren a la idea de poder guardar forraje en tiempo de verano. Habitualmente el ganadero nicaragüense no da un buen aprovechamiento al forraje disponible en tiempo de invierno y por consiguiente éste se pierde y no es bien utilizado por el ganadero en tiempos de sequía.
Asimismo, los días de descanso en que los animales deben pasar en las pasturas debe ser medido por el productor, es decir dar los intervalos necesarios.
Por otro lado, explicó que entre la oferta de forraje como alimento para el ganado vacuno están las gramíneas y las leguminosas.
Estas plantas presentan diferente comportamiento en su crecimiento y en la calidad nutritiva de las mismas. “Por naturaleza las gramíneas (pastos como el alemán, el jaragua o el estrella) tienen un crecimiento más rápido, pero a consecuencia de ello poseen menor calidad. No así el de las leguminosas (maní forrajero, frijol canavalia, frijol caballero y frijol mungo).
Las leguminosas tienen una mayor calidad de nutrientes hasta en un 26 por ciento más que las gramíneas, que tan sólo alcanzan un 18 por ciento de proteínas.