Freddy Potoy [email protected]
Parece que el boom noticioso del gobierno de Estados Unidos sobre las sospechas de que Byron Jerez Solís, ex director general de Ingresos y amigo personal de Arnoldo Alemán, no pasó de ser un susto.
Seguro que el gobierno norteamericano sigue trabajando en función, no sólo de Jerez, sino de algunas otras “fichitas” que están bajo la lupa de la justicia norteamericana.
En Nicaragua tenemos un gobierno sin garras, miedoso y hasta cierto punto timorato. Si Estados Unidos hubiera alertado sobre un caso similar que no fuera Byron Jerez en el gobierno anterior, Alemán tendría presa a esa persona.
Cómo es posible que el Fiscal General de la República, doctor Julio Centeno Gómez; el Procurador General de Justicia (en funciones), Francisco Fiallos; el jefe de la Policía Nacional, Edwin Cordero Ardila y el mismo presidente de la República, Enrique Bolaños, estén viendo el caso Jerez como un simple llamado de atención de Estados Unidos y todo vuelve a la normalidad en Nicaragua.
Jerez anda aquí como que si de él se dijera que es uno de los benefactores de la humanidad; Alemán sólo se asustó el día que conoció de la decisión del gobierno norteamericano y ahora ha vuelto a hacer alarde de prepotencia al desafiar la austeridad de Bolaños y querer incrementarse el salario él y sus amigos en el Parlamento.
Algo increíble. El jefe de la Policía Nacional, Edwin Cordero Ardila, probablemente el día que le preguntaron sobre el paradero de Jerez (Cordero dijo que se había ido del país), sabía más de los juegos ganados y perdidos del equipo León, del porcentaje de bateo del pelotero Henry Roa y de la efectividad de pitcheo del lanzador Álvaro López, que de las investigaciones sobre Jerez. ¡Qué triste!
La agenda legislativa de Bolaños debe ser más dura. Insisto, es un gobierno timorato, sin orgullo. Debe ser punitivo con lo mañosos. Bolaños es el presidente de la República y por tanto, todo lo que eso conlleva constitucionalmente. No puede ni debe permitirle nada a los corruptos y delincuentes de corbata.
Ah, otras cosas que no quiero dejar pasar: ¡Qué clase de estipendios en el gobierno! La flexibilidad de Bolaños se notó al no despedir inmediatamente a Nelly Castro de la Dirección General de Ingresos. El presidente hizo mal con aceptar esa “pequeña cosa” que le regaló la empresa privada (ahora cualquier funcionario puede justificar regalías). Bolaños debió hacer mejoras con su dinero. Y para sumar “detallitos”, la semana pasada el asesor legal de Bolaños, Julio Vega Pasquier, justificó el nepotismo al decir que miembros de una misma familia pueden estar en distintas instituciones. Vega se olvidó que el Estado es uno solo y que no se puede ver como isla. No es lo mismo Estado que Gobierno, bueno eso me enseñaron en la Facultad de Derecho.