- La captación de ahorro y disminución de costos por parte de las microfinancieras es uno de los retos más importantes
- Marco regulatorio podría ser aprobado este mes por el Parlamento
Leslie Nicolás Lacayo [email protected]
Los servicios financieros que ofrecen las empresas de microcrédito se han desarrollado más en el sector urbano que en el rural y en este próximo quinquenio aún no se define si esta tendencia se mantendrá o no, según lo explicó Arthur Grigsby, economista de Nitlapan.
Grigsby, participó como expositor en el foro “Tendencias macroeconómicas para Nicaragua”, al que asistieron miembros de la Asociación de Microfinancieras (Asomif) y aseguró que los patrones de crecimiento de la economía nicaragüense, remesas y cooperación internacional, seguirán determinando el comportamiento económico de los próximos años, por lo que no avizora cambios en el comportamiento del microcrédito.
“Si en Nicaragua se sigue manteniendo de las remesas y la cooperación, entonces el panorama para las microfinancieras no variará mucho en estos próximo años”, señaló.
Lo que significa que el crédito de parte de estas instituciones seguirá en su mayoría destinándose al sector urbano, quedando un porcentaje mínimo para el sector rural.
Manuel Aburto, gerente general de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Caja Rural Nacional (Caruna), coincide con Grigsby en que desde el punto de vista macroeconómico esto es certero.
Sin embargo, considera que existen otros elementos que pueden brindar seguridad al crédito rural.
“Por ejemplo existe un proyecto del Banco Mundial que está fomentando un seguro por pérdidas de las cosechas”, explicó.
Para ello dijo que se está utilizando la red meteorológica del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), la cual ya tiene microlocalizado los departamentos y lugares en donde comúnmente hay más sequía o donde ocurren más inundaciones, señaló.
A BUSCAR RETOS
Por otro lado, Grigsby aseguró que las microfinancieras no están en la capacidad de generar actualmente más ahorro, lo que les imposibilita ampliar su cartera en las zonas rurales, aunque estas instituciones así lo deseen.
Ante esta situación, Aburto dice que muchas microfinancieras ya están trabajando en algunas formas y métodos que les permitan diversificarse a los productores y así poder obtener algún ingreso adicional que puedan destinarlo al ahorro.
Por otro lado, señaló que ayudar a estabilizar la economía familiar con proyectos de fomento, como los cultivos de patio, son cosas que irán sumando para dar mayor seguridad en el campo y en esta medida el crédito se irá ampliando.
Grigsby en su ponencia dejó claro el hecho de que en la actualidad la red de microfinancieras existente en el país carece de un marco legal “apropiado” que fomente y regule a la industria bajo normas adecuadas. Y señaló que la captación de ahorro debe ser uno de los retos más importantes, pues según él esto les permitirá financiar otros servicios y diversificar la industria.
Los costos de operación de las microfinancieras son muy altos en Nicaragua, lo que también se convierte en una limitante para el desarrollo de este sector. “Sin embargo el reto es disminuir costos operativos”, dijo el especialista.
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