Felicidades, Agustín Castro

Tito Rondón [email protected] Más vale tarde que nunca, en realidad el cumpleaños número 93 de don Agustín Castro Flores fue ayer, pero por razones ajenas a mi voluntad esta columna llega un día tarde. De todas formas, y de corazón, muchas felicidades, don Agustín, y espero lo haya pasado feliz y en compañía de todos […]

Tito Rondón [email protected]

Más vale tarde que nunca, en realidad el cumpleaños número 93 de don Agustín Castro Flores fue ayer, pero por razones ajenas a mi voluntad esta columna llega un día tarde.

De todas formas, y de corazón, muchas felicidades, don Agustín, y espero lo haya pasado feliz y en compañía de todos los suyos, que se ve a las claras que lo quieren mucho y lo admiran también, por ser usted persona de bien y de mucha hombría.

Antes se sobreentendía que para ser hombre de verdad uno tenía que ser honrado; ahora que la viveza se ha convertido en virtud, es más difícil no ceder a la tentación: “Todo mundo lo hace”.

Afortunadamente, todavía hay hombres de verdad como usted, don Agustín, para quienes la honradez viene primero. Dios nos lo conserve muchos años más para ejemplo de las nueva generaciones.

Claro, don Agustín además de hombre de verdad era hombre muy veloz y de muy buen brazo y poder al bate, por lo que llegó a ser el jardinero central del San Fernando por muchos años.

Recuerda que se incorporó al representativo histórico de Masaya en 1927. El San Fernando había sido creado para competir en la primera liga nacional, llamada “Interlocal” como contraste con las competencias municipales y regionales que habían nacido poco antes, y que no fue bautizada como “Nacional” porque aún en aquellos lejanos años había conciencia de que sin la Costa Atlántica no podía llevar ese nombre.

Para cuando se funda la primera liga, ya se juega muy buena pelota en Nicaragua. La prueba es que varios de los jugadores de los primeros años, como Paco Soriano (debutó en 1917) y el zurdo Argüello se enfrentaron exitosamente a equipos como los Cueto Cubs y el General Trujillo, que traían peloteros con calidad de Grandes Ligas o casi (Cheo Ramos, Chu Miralles, Sijo Gómez) a principios de los treinta.

Pues bien, el primer jardinero central que tuvo el San Fernando fue Enrique Miranda, quien fue uno de los seleccionados para ir a los “Juegos Olímpicos” de Costa Rica de 1925. En 1927, para cuando llegó don Agustín, seguía tan campante. Así que el novato se fue al jardín derecho, testimonio de su brazo.

Ahí seguía a finales de 1931, cuando aparece gracias al mejor cronista deportivo en nuestra historia, Leonardo Lacayo Ocampo “DON”, en uno de los primeros box scores que poseemos.

Fue uno de los primeros partidos de José Angel “Chino” Meléndez, con el Bóer, el 18 de octubre de 1931.

El gran lanzador (aunque afirma don Agustín que no era tan bueno como el “Chino”) Alfonso Noguera Solórzano “El Serpentinero” dio triple impulsador de una de las carreras del empate a dos que forjaron ambos equipos ese día; la segunda la impulsó Agustín Castro con hit (fue colocado de quinto bate).

Mañana seguimos con esta historia.  

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