- Salón de la Fama latino abrirá
sus puertas en el 2003
Luis R. VarelaAP
CARACAS.- Tany Pérez, Héctor Espino y otras leyendas de la pelota comenzaron a donar ayer artículos a ser exhibidos en el Museo de la Fama del Béisbol Latinoamericano que se construirá en la ciudad puertorriqueña de Guaynabo.
El cubano Pérez, pilar de los Rojos de Cincinnati en los años 70, donó una bola con su firma, y desde México trajeron una gorra y un uniforme del jonronero Espino.
Las donaciones fueron hechas durante le ceremonia en que el ex relevista de los Yanquis de Nueva York “Tite” Arroyo fue instalado en el Salón de la Fama latinoamericano.
El alcalde de Guaynabo, Héctor O’Neill, dijo a una concurrencia de cerca de 150 personas que el edificio que albergará el museo costará 13 millones de dólares y se gastarán otros 2 millones en amueblarlo y dotarlo de galerías.
“No se puede enseñar a la juventud la historia y las raíces del deporte si no tenemos un sitio que recuerde a nuestros héroes”, dijo O’Neill.
El museo será inaugurado el año que viene, coincidiendo con la realización de la Serie del Caribe.
Se espera que el museo albergue objetos personales y recuerdos de figuras sobresalientes del béisbol como los cubanos Martín Dihigo, Tony Oliva y Orestes Miñoso, los puertorriqueños Roberto Clemente y Orlando Cepeda, los dominicanos Juan Marichal, Rico Carty y Samuel Sosa, quien encabezó hace años la ceremonia de colocación de la primera piedra de este museo.
Asimismo, estarán en exhibición trofeos obtenidos por los venezolanos Luis Aparicio, Andrés Galarraga y Tony Armas, el colombiano Edgardo Rentería (quien decidió hace varios años con un hit por encima de la segunda almohadilla la serie mundial ganada por los Marlins), y los mexicanos Beto Ávila (primer latinoamericano en ganar un campeonato de bateo en Las Mayores) y Vinicio Castilla.
Los organizadores esperan también tener como recuerdos objetos de los panameños Rod Carew y Mariano Rivera.
“Tite” Arroyo fue instalado en ausencia como uno de los grandes del béisbol latinoamericano, y su placa la recibió el ex intermedista puertorriqueño Emilio Navarro.
Arroyo no pudo venir a Caracas porque tenía su pasaporte vencido, dijeron funcionarios de la liga puertorriqueña de béisbol.
La Confederación aprovechó la ocasión también para honrar a Felo Ramírez, cubano que narra los juegos de los Marlins, por haber sido instalado en el verano pasado en el Salón de la Fama del béisbol de grandes ligas.
Ramírez, quien vive en Puerto Rico, agradeció el reconocimiento que le tributó la Confederación al señalar que “es algo que no esperaba”.