Carlos García tratará de seguir siendo incidente en el deporte nicaragüense.

Carlos, nunca vencido

Edgard Tijerino M. [email protected] “Para un hombre, la edad y el dolor no importan, siempre y cuando tenga la voluntad ardiente”… Esas frases de Hemingway en su magistral obra “El Viejo y el Mar”, parecen graficar a Carlos García. Lo vi hace días en su último encuentro con los periodistas desde la butaca de Director […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

“Para un hombre, la edad y el dolor no importan, siempre y cuando tenga la voluntad ardiente”… Esas frases de Hemingway en su magistral obra “El Viejo y el Mar”, parecen graficar a Carlos García.

Lo vi hace días en su último encuentro con los periodistas desde la butaca de Director del Instituto de Deportes, y me dio la impresión de tener los ojos húmedos, y también los huesos, como apunta García Márquez en su “Coronel” que no tiene quien le escriba.

“Irme después de 11 años es difícil, muy difícil, sobre todo cuando la misión ha quedado inconclusa por no contar con el apoyo requerido… Se hizo mucho con las uñas, pero no lo suficiente para salir plenamente satisfecho… Por eso entregué un informe de toda mi gestión, para que los detalles hablaran y se pudiera ensayar una adecuada valoración”, me dice desde el otro lado de la mesa mientras cenábamos en un restaurante la noche del domingo.

Aparentemente, Carlos ha colocado las emociones bajo control. Es decir, se ha resignado, pero no mansamente… “Puedo sentirme abatido en ciertos momentos, pero nunca vencido. Ése ha sido mi carácter desde siempre, y lo sigue siendo”, me dice el hombre que ha sobrevivido a dos etapas brutales en prisión, un divorcio y un oleaje de intrigas a su alrededor a lo largo de toda su vida.

¿Qué es lo que más te duele?

“Salgo con la sensación de haber perdido un partido después de haber luchado tantas horas extras por la victoria sin guardar un gramo de mi esfuerzo. Siento tristeza por las falsas promesas y las expectativas que carecieron de soporte… Pero, como dice Julio Iglesias, la vida sigue y hay que pelearla… Eso es exactamente lo que haré”.

Me parece que no estabas preparado para ser reemplazado, que no lo admites todavía.

“Eso no es cierto. Yo siempre estuve claro. Los puestos públicos son pan para hoy y hambre para mañana. Uno siempre debe estar listo para ser relevado mientras lucha por mantenerse y por ascender”.

¿Qué tipo de indemnización obtuviste por más de 10 años de servicio?

“Cero. No recibí ni un centavo”.

A los casi 70 años, ¿Carlos García cree estar disponible para poder ofrecer algo más?

“Te recuerdo que a esta edad, Moisés supo conducir a su pueblo y tuvo un hijo… Conozco dirigentes deportivos como Havelange y Samaranch con mucho más edad, que siguieron en pie de lucha muy lúcidos”.

¿Pensás utilizar la FENIBA para demostrar que podés ser útil y beligerante?

“No trato de demostrarle eso a alguien. Sé que puedo seguir siendo útil y beligerante”.

¿No te sentís desarmado sin tener el resorte del Instituto?

“Ni siquiera estando preso en diferentes sistemas me he sentido desarmado. Tampoco ahora”.

Pero, ¿qué tanto te afectará?

“Sé que pueden afectarme. De eso estoy claro, pero también listo para luchar. Ese espíritu no permitiré que envejezca”.

¿Te atreverías a involucrarte en otro proyecto grande, un auténtico reto?

“Si lo haría. Por eso voy por la organización del próximo Pre-Mundial de Béisbol”.

¿A qué le tenés temor?

“A que no se hagan los Juegos Centroamericanos. Es necesario imprimirle consistencia al proyecto”.

Ahí está Carlos, como el viejo de Hemingway, cargado de una voluntad ardiente, batallando con el gran pez y gritando en la noche: “Tirad manos. Aguantad firmes piernas. No me falles cabeza. No me falles… No ahora”.

SERÁ ASESOR

Qué impresión tenés de Roberto Urroz?

“Es una gran persona interesada en desarrollar un buen trabajo y creo que puede hacerlo”.

¿Qué tan cómodo te podés sentir como asesor?

“Le agradezco la posibilidad y espero responderle. Aportaré todo lo que pueda”.

¿A quién hubieras recomendado como Director del Instituto?

“Hay varios. Lo fundamental es contar con el apoyo necesario”.

¿Por qué a lo largo de tantos años no se han formado dirigentes deportivos a tu lado?

“No sé… Pienso que René González, Sucre Frech hijo, Mario Miranda, aprovecharon el trabajar conmigo”.  

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