Uno muere ahogado y otro accidentado

El que pereció ahogado tenía problemas mentales, según madre de la víctima Juan C. [email protected] Pocas horas después de haber sido atropellado por el camión Toyota, placas 181-321, el joven de 25 años Daniel Montoya Ruiz falleció en horas de la noche del miércoles 30 en el hospital capitalino “Lenín Fonseca”, hasta donde fue trasladado […]

  • El que pereció ahogado tenía problemas mentales, según madre de la víctima

Juan C. [email protected]

Pocas horas después de haber sido atropellado por el camión Toyota, placas 181-321, el joven de 25 años Daniel Montoya Ruiz falleció en horas de la noche del miércoles 30 en el hospital capitalino “Lenín Fonseca”, hasta donde fue trasladado desde el Hospital Regional de Matagalpa.

Montoya Ruiz se encontraba en aparente estado de ebriedad, cuando a las cuatro de la tarde del día en mención se cruzó de forma imprudente la Carretera Panamericana, en el kilómetro 102, cerca de la ciudad de Sébaco.

Justo en ese momento, un camión propiedad de la empresa Monisa y conducido por el señor Leónidas Fermín Romero Obando, circulaba sobre la vía y no pudo evitar embestir al infortunado, a quien atropelló y provocó lesiones de gravedad.

Momentos después Montoya Ruiz fue trasladado a bordo de otro vehículo hacia el Hospital Regional de Matagalpa, pero debido a su estado delicado las autoridades médicas decidieron transferirlo a Managua, en donde los esfuerzos por salvarle la vida fueron en vano. La Policía dijo que el conductor del camión se encuentra bajo arresto.

NO SABÍA NADAR

Otra muerte se registró en una poza cercana al basurero municipal de la ciudad de Sébaco, en donde fue encontrado sin vida a las doce de la noche del miércoles 30, el joven Ramón Ernesto Flores, de 21 años, quien según su mamá Rosa Elba Flores Aguilar, tenía problemas mentales.

Ramón Ernesto cayó en una poza de agua en la que se ahogó, porque al parecer no sabía nadar. Su mamá dijo que ese día se salió de su casa sin que ella lo supiera, lo que le causó preocupación; pues cada vez que el muchacho andaba fuera, siempre era acompañado por alguien de su familia.  

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