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Con un nudo en la garganta y con los ojos húmedos, a punto de llorar, Carlos García Solórzano se despidió ayer de su cargo de presidente del Instituto Nicaragüense de Juventud y Deportes, INJD.
“En lo personal me siento triste de irme de un lugar donde he estado los últimos 10 años. En esta vida nada es seguro, ni la vida misma”, apuntó García Solórzano durante una conferencia de prensa, donde también presentó a su sustituto, el ingeniero Roberto Urroz.
García Solórzano abandona un puesto que ocupó desde 1990, cuando sucedió al desparecido Sucre Frech. Solamente interrumpió su mandato en 1996, cuando le dio paso de modo momentáneo al Dr. Humberto Salvador Doña Delgado.
“Quiero agradecerles el tiempo que tuvieron que aguantarme, gracias por sus críticas constructivas para enderezar la nave. No fuimos perfectos, cometimos errores, no hay dudas, pero fuimos lo más correcto, lo más honrado”, agregó sin lograr el sosiego.
Entre sus logros al frente del INJD, García Solórzano se atribuyó el renacimiento y mantenimiento de las Ligas de Barrios desde 1994, la instalación del Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense y la creación de los Juegos Deportivos Estudiantiles Centroamericanos, los cuales en el 2001 arribaron a su sexta edición.
“Me marcho, pero nos vamos a seguir viendo en el campo del deporte”, aseguró García Solórzano, quien de hecho sigue al frente del béisbol, como presidente de la Federación Nicaragüense de Béisbol Asociada, Feniba.
DE CARA EL FUTURO
El nuevo presidente del INJD, ingeniero Roberto Urroz, sostuvo que es sólo una idea y no definitivo la posible venta de las instalaciones del INJD en las cercanías de Plaza España, en Managua.
-Marlon Torres, quien durante los últimos años fue el brazo derecho de García Solórzano, conservará su puesto como asesor en el INJD.
-Urroz aseguró que se trabajará en pos de impulsar el deporte escolar, de barrios y universitario.
-Afirmó que una de sus prioridades será luchar para la promulgación de la Ley del Deporte.
-Dijo que analizarán los contratos alrededor del manejo de ciertas instalaciones deportivas, incluso el Estadio Nacional de Managua, rentado a la Feniba por la irrisoria suma de 1,000 córdobas mensuales.