Edgard Rodríguez C. edgard.rodríguez.laprensani.com
Mientras nuestra excitación sin límites, nos empujaba hacia juicios precipitados tras el ascenso meteórico de Vicente Padilla a las Grandes Ligas, aquel 24 de junio de 1999, Argelio Córdoba advertía: “Tengan calma. Pienso que lo que lo han subido muy rápido. Aún no está listo”.
Cinco noches después, el nica hizo su debut contra los Rojos y los hechos le dieron la razón al “Brujo”… Padilla estaba fuerte, pero su pensamiento táctico no estaba desarrollado y unos días más tarde, estaba de regreso a las menores ante nuestra desilusión. Fue atacado sin piedad.
El diagnóstico señaló que sus habilidades aún debían ser trabajadas, que era “asesinado” por los bateadores zurdos y que sus emociones terminaron por abrumarlo ante un ascenso tan veloz. De regreso a las Mayores, observó algunas mejorías y al año siguiente parecía en desarrollo.
El cambio a los Filis resultó traumático. De un día para otro estaba en otro contexto, con otros compañeros y otros entrenadores. Su dominio exuberante se transformó en una inseguridad de modo permanente, mientras las valoraciones en torno a su potencial, se venían al piso.
Y el año pasado, justo cuando pensábamos que estaría construido, fue enviado a las menores y se dilató el retorno. No obstante, los progresos conseguidos fueron llamativos y el colofón a su gran proceso de aprendizaje, ha sido su labor desde la colina de los Tomateros en el beis mexicano.
Padilla trabajó como abridor en el Scranton y acumuló récord de 7-0. En México tuvo 4-3 y en la final se lució al atrapar 2 de las 4 victorias que significaron el título para Culiacán. Hablamos por tanto, de un tirador en plena madurez, listo para probar su utilidad en la máxima categoría.
Este Padilla, que aparte de una poderosa recta, ha probado tener un confiable repertorio y una sólida base temperamental, es el mejor que hemos visto. Eso no garantiza un éxito con los Filis, pero es evidente que va mejor armado para luchar.
Su objetivo es colarse entre los abridores y ha probado que tiene cuerda y que sabe absorber la presión. Pero mientras llega ese momento, disfrutemos el impacto que causó en México, donde penetró hondo en el sentimiento popular.