Cuerpos inertes de las víctimas de la masacre perpetrada por milicianos cristianos en Sabra y Chatila. La foto es del 19 de septiembre de 1982.

La masacre del 16-18 de septiembre de 1982

Las tragedias de Sabra y Chatila ocurrieron en dos campamentos de refugiados, en Líbano, donde vivían miles de civiles palestinos. Tres meses después de que las tropas israelíes invadieran ese país en 1982, dichos campos fueron “ocupados” por milicias cristianas, que mataron entre 800 y 1,500 refugiados: mujeres, niños, hombres y ancianos. Las mujeres fueron […]

Las tragedias de Sabra y Chatila ocurrieron en dos campamentos de refugiados, en Líbano, donde vivían miles de civiles palestinos.

Tres meses después de que las tropas israelíes invadieran ese país en 1982, dichos campos fueron “ocupados” por milicias cristianas, que mataron entre 800 y 1,500 refugiados: mujeres, niños, hombres y ancianos. Las mujeres fueron violadas. Fuentes palestinas hablan de hasta 2,000 muertos.

La masacre de Sabra y Chatila tuvo lugar en Beirut Occidental entre el 16 y el 18 de septiembre de 1982. Poco antes de que la masacre tuviera lugar, los combatientes palestinos y soldados sirios se habían retirado del Líbano como parte de un acuerdo promovido por EE.UU., y los civiles palestinos se encontraban así sin protección alguna frente al Ejército israelí y sus aliados falangistas.

De hecho, la matanza de Sabra y Chatila no fue la primera. En 1976, los falangistas libaneses masacraron a 1,500 libaneses musulmanes en los barrios de Qarantina y Maslaj, en Beirut Oriental, y a cientos de refugiados palestinos en el campo de refugiados de Tel Zaatar.

En septiembre de 1982, la presión internacional condujo a la creación de una comisión de investigación en Israel, que estuvo dirigida por el presidente del Tribunal Supremo, Yitzhak Kahan. Dicha comisión encontró al entonces ministro de Defensa, responsable “indirecto” de la masacre del campo de refugiados de Sabra y Chatila.

El informe de la Comisión Kahan señala que el 14 de septiembre de 1982, el primer ministro Menahem Begin, el ministro de Defensa Ariel Sharon y el jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, Rafael Eitan, decidieron que el Ejército israelí penetraría en Beirut Occidental, donde se hallaban los campos de refugiados de Sabra y Chatila.  

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