Tito Rondón [email protected]
El béisbol nicaragüense está vivito y coleando en la ciudad de Miami.
Esa vitalidad se debe a los esfuerzos de dos activistas nicas, Léster Avilés y Víctor Canales. Ambos manejan una liga.
La de Víctor es típica de su personalidad. Hace una excelente labor de forma callada, sencilla, con mucho trabajo y las simpatías de muchos. Le da trabajo a varios umpires de nuestro país, como Edgard Zapata (hecho aquí) y Pedro Gómez (hecho allá).
Léster es más extrovertido. Anota, compila, llama a los diarios, busca patrocinadores, anima, pelea, se desanima, y vuelve a empezar. Uno de sus umpires es Raúl Astorga.
Astorga se hizo amigo durante una serie internacional a mediados de los setenta de un juez coreano, Ming Yun Yi, quien le obsequió un par de guantes blancos, aditamento que utilizan en su país.
Eso hizo a Raúl famoso en Nicaragua, y también en Estados Unidos llama la atención: el árbitro de Grandes Ligas Ángel Hernández es uno de los que ha preguntado por los benditos guantes, mientras en una academia de infantiles los niños le pusieron de sobrenombre “Mano Blanca” (menos mal que eran párvulos, y que era allá y no aquí).
En la liga de Víctor Canales, donde brillan por su ausencia los conflictos, los equipos son Camoapa, Granada, León, La Costa, El Sauce y Academia Latin America.
En la de Léster están Bóer, 5 Estrellas, San Fernando, Chinandega, León, Matagalpa y Los Meros. La entrada de estos últimos se debe a que los Marlins de Florida hicieron un “try out” o campo de pruebas; de los más o menos 800 jóvenes que aspiraban a una oportunidad le recomendaron a Léster los mejores 39. De ellos 18 formaron el conjunto.
Un Mero, Iván Galindo (quien no es nica), marcha de líder de bateo (.490, de 49-24), en pitcheo dos de los tres mejores por efectividad y el líder en victorias son nicaragüenses. Wilber Baltodano, del Bóer, tiene marca de 5-1 (el más ganador) y 1.85 (segundo); el chontaleño Jorge Rubio lleva 2-1 y 1.95.
Hace poco vi en el Tamiami Park dos bonitos partidos; en un estadio el Bóer se impuso a duras penas sobre el Chinandega 7 a 6, con un gran relevo del nagaroteño Gerardo Novoa, que empezó de jardinero central ya que tiene excelente brazo, del abridor y ganador Baltodano.
También jugaron el matagalpino Concepción Balladares, el ex receptor jugó la intermedia; los leoneses Genaro Espinales y Ulises Luna, y Marlon Ocón, junto a don Concho otro ex Primera División.
Por Chinandega jugaron el hondureño (!) Justin Williams (ya se imaginan: “pateá el balón”, le grita la barra), y los nicas Frank Centeno, Jaime Palacios e Israel Zúñiga.
En el otro campo jugaban San Fernando y Matagalpa, y ahí vimos a Agustín Altamirano, hijo de Porfirio (pero es jardinero), y a Michael Rivera, sobre quien escribiremos pronto.