- Desde el pasado 21 de enero, el pueblo de Diriomo celebra con fervor y tradiciones a su santa patrona, Nuestra Señora de Candelaria. Hoy viernes empiezan las fiestas populares con la elección de la Reina de las festividades, que continúan hasta el 3 de febrero, día principal de las celebraciones
Pedro J. Vindell MatusCORRESPONSAL /[email protected]
Diriomo, “el pueblo de los brujos”, está de fiesta con las celebraciones en honor a Nuestra Señora de Candelaria. Con mucha pompa, alegría y entusiasmo, hoy a las 8:00 p.m. presentarán a las candidatas a Reina de las Fiestas Patronales del municipio, dijeron el alcalde, Douglas Centeno Sánchez, y el padre Mario Campos, párroco del Santuario histórico.
Las aspirantes se someterán a los juicios de un jurado calificador integrado por reconocidas personalidades de la cultura, quienes calificarán belleza, cultura, dominio del modelaje, conocimientos sobre la historia y la cultura nacional, y, particularmente, del municipio, indicó Centeno.
Las fiestas religiosas iniciaron desde el pasado lunes 21 de enero, con el descenso de la sagrada imagen en una Eucaristía oficiada por monseñor Leovigildo López Fitoria, Obispo de la Diócesis de Granada, y doce sacerdotes más. Ese día también se realizó la vela de la imagen en la casa de una de las mayordomas, dijo el párroco
En la homilía, monseñor López Fitoria precisó que el descenso de Nuestra Señora de Candelaria es una cercanía con sus hijos, con los pobres y los humildes.
Del 22 al 30 de enero, los diriomeños celebran el novenario en honor a la Virgen y al Niño Jesús, devuelto a su Madre el 31 del mes, con un alegre y vistoso pase.
“Es motivo de alegría para quienes durante todo el año la pasan mal, es un escape a las tensiones. Estas festividades son el rostro del pueblo, son la forma de comunicación, de compartir, son motivo de encuentros”, manifestó Campos.
Según la tradición, desde el 21 de enero hasta culminar las fiestas, la imagen visita los barrios, donde los mayordomos o patrones (doce en total) se encargan de las enramadas, de rezar el santo rosario y de la repartición de comida típicas y refrescos.
PEREGRINACIÓN
Todos los años, la imagen recibe hermosos vestidos como parte de la tradición, que “es una fiesta esplendorosa del pueblo”, explicó el párroco.
El 3 de febrero, día principal de las fiestas de Candelaria, peregrinos de Granada salen a las cuatro de la madrugada de su ciudad, viajan por la carretera y toman el camino viejo, donde los esperan los diriomeños. Después que la peregrinación pasa por las comunidades de Veracruz y El Guapinol, los diriomeños regalan rosquillas con café y tamales a los granadinos hasta que llegan a la entrada principal de la ciudad a las nueve de la mañana de ese día.
DÍAS DE FIESTA
El próximo 31 de enero, a las 9:00 p.m. se realizará la fiesta de coronación de la jovencita que resulte reina del evento.
El sábado 2 de febrero, la misa será presidida por el obispo de Matagalpa, monseñor Leopoldo José Brenes, dijo Campos.
El domingo 3 de febrero, a las 2:00 p.m., tendrá lugar el desfile hípico dedicado a Erick Escobar Castillo y a la señora Cristian Cornejo de Delgado. Y por la noche, la fiesta a la Novia de los Hípicos.
SIGNIFICADO RELIGIOSO
El sacerdote Mario Campos, párroco del santuario histórico, explicó que estas fiestas patronales tienen un significado religioso. Se trata de la Presentación del Señor (Niño Jesús), conocida popularmente como La Candelaria, y es la ofrenda de la Virgen María al Templo de Jerusalén, a los 40 días del nacimiento de su hijo primogénito, en obediencia a la Ley del Señor, transmitida a Moisés cuando mandaba que todo primer hijo fuera consagrado a Él.
“El Señor (Dios) prohíbe en esa Ley el derramamiento de sangre humana; entonces se ofrendaban animales. Los pobres, como José, que era carpintero, y su esposa María, llevaron un par de tortolitas, de palomitas, dos pichones. Los ricos presentaban corderos, novillos y otros”, explicó Campos.
El otro significado es el que se conocía antiguamente como La Purificación, que mandaba a la mujer que había dado a luz a su primer hijo, que se abstuviera de relacionarse con persona alguna, hasta los 40 días después del parto, y presentar a su vástago.