Vestido con una chaqueta con los colores patrios, Hugo Chávez encabezó a sus partidarios.

Amor y odio en Caracas

Dos multitudinarias manifestaciones contrarias recorren la capital venezolana en tercia Gobierno-oposición Marcha opositora es la más grande desde la llegada de Hugo Chávez al poder (1998) AGENCIAS CARACAS.- Activo y beligerante, el presidente Hugo Chávez movió este miércoles a los venezolanos en dos gigantescas marchas sin precedentes en los últimos tres años, una de partidarios […]

  • Dos multitudinarias manifestaciones contrarias recorren la capital venezolana en tercia Gobierno-oposición
  • Marcha opositora es la más grande desde la llegada de Hugo Chávez al poder (1998)

AGENCIAS

CARACAS.- Activo y beligerante, el presidente Hugo Chávez movió este miércoles a los venezolanos en dos gigantescas marchas sin precedentes en los últimos tres años, una de partidarios que le profesaban su “amor” y otra de sus detractores que le pedían a gritos “vete ya”.

Citando a distintas fuentes, los reportes de las agencias de prensa calculaban una cifra de asistentes de entre 100,000 a 200,000 para cada una, aunque otros informes sugerían que la asistencia fue mayor a la concentración opositora.

Los organizadores de las marchas mostraron su satisfacción por el respaldo popular obtenido.

El propio Chávez se sumó a sus seguidores, ante quienes pronunció un discurso. Chávez, en un mitin ante sus partidarios en las afueras del Palacio Presidencial de Miraflores, dijo que su marcha “triplicó a la de la contrarrevolución”, sin dar datos, aunque agregó que “los medios de comunicación de los escuálidos (opositores) hablan de 200,000 personas” en su manifestación.

Arremetió también contra la mayoría de los medios de comunicación privados, a los que acusó de secundar informativamente la marcha de oposición, y minimizó la concentración “de los que traicionaron el 23 de enero de 1958”, efeméride denostada por Chávez hasta este año.

El ministro de Defensa, José Vicente Rangel, afirmó que un millón de personas acudieron a la marcha oficialista, mientras que el alcalde mayor de Caracas, Alfredo Peña, aventuró que 250,000 apoyaron la de oposición, en la que él mismo participó.

Los organizadores preveían que 50,000 y 100,000 personas asistirían a cada una de ellas.

¿QUÉ SE CELEBRABA?

Ambos actos conmemoraron a su manera y con distintas reivindicaciones el 44 aniversario del movimiento cívico-militar que derrocó el 23 de enero de 1958 al dictador Marcos Pérez Jiménez, e instauró un sistema democrático en Venezuela.

La manifestación de simpatizantes de Chávez marchó al grito de “No pasarán” y dando vivas a la “revolución” que impulsa el ex teniente coronel golpista. Recorrió Caracas con el Presidente a la cabeza —en algunos momentos— hasta la Asamblea Nacional (AN), que celebró una sesión protocolaria para conmemorar la efeméride.

La oposición concentró por primera vez desde que Chávez llegó al poder, hace tres años, a antiguos rivales políticos, empresarios, sindicalistas, militares retirados y numerosas asociaciones civiles, y en otra marcha pacífica y sin mítines, pidió al jefe del Estado que ponga fin a su forma autoritaria de gobernar.

«JESUCRISTO» Y EL CHE GUEVARA

“Quiero al presidente”, dijo emocionada María Rivera, de 45 años, quien viajó casi 500 km desde los Andes venezolanos para participar, por tercera vez, en una de las concentraciones a favor de Chávez.

María caminaba con dificultad en medio de un bosque de banderas y carteles en defensa de la “revolución bolivariana”, afiches de Ernesto “Che” Guevara y del presidente cubano Fidel Castro, así como efigies de los próceres venezolanos Simón Bolívar y Ezequiel Zamora.

La caminata oficialista era animada con canciones del extinto trovador venezolano Alí Primera, líder del también extinto grupo revolucionario Los Guaraguao, y arengas.

En la manifestación de adversarios al mandatario, todas esas consignas encontraban su réplica.

“Libertad sí, alicate no”, “Basta de dividir al país”, “Hugo Chávez incapaz, falso”, “Yo veo Globovisión, yo leo El Nacional”, decían algunas de las pancartas opositoras, en referencia a polémicas que el jefe de Estado o sus partidarios mantuvieron últimamente con esos medios de comunicación.

Incluso, con tinte humorístico, un hombre que representaba a Jesucristo, amarrado a una cruz de madera, comparaba el sufrimiento del pueblo con Chávez con el calvario de Cristo.  

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