Prensa británica escribe sobre supuesto maltrato

Fotos fueron tomadas por fotógrafo militar de EE.UU. MADRID (*).- “Encadenados como animales salvajes y privados de la vista, el oído, el olfato y el tacto, los terroristas de Al-Qaeda se arrodillan ante los guardianes estadounidenses en el campamento penitenciario de la bahía de Guantánamo”, escribe el diario Mail on Sunday de Gran Bretaña, cuyo […]

  • Fotos fueron tomadas por fotógrafo militar de EE.UU.

MADRID (*).- “Encadenados como animales salvajes y privados de la vista, el oído, el olfato y el tacto, los terroristas de Al-Qaeda se arrodillan ante los guardianes estadounidenses en el campamento penitenciario de la bahía de Guantánamo”, escribe el diario Mail on Sunday de Gran Bretaña, cuyo artículo fue reproducido el lunes por el conservador diario español El Mundo.

El periódico británico cita a expertos de Amnistía Internacional que evocan el tratamiento dado a los presos políticos en la ex comunista Europa del Este.

Se obliga a los cautivos a llevar antifaces negros que les impiden ver, orejeras que les impiden oír, mascarillas de cirugía que restringen el sentido del olfato y gruesos guantes que les impiden tocar lo que los rodea, a 30 grados bajo un sol abrasador. No tienen ni idea sobre el lugar del mundo en que se encuentran; casi todos están convencidos de que los han llevado a Estados Unidos, prosiguen los reporteros de Mail on Sunday.

«Mi reacción inmediata ante la primera fotografía me recordó un método parecido que se empleaba como tortura o malos tratos en la década de 1970 en Europa del Este. Los presos no podían ver, oír ni tocar nada, y los mantenían en posturas dolorosas durante largos períodos. Es una forma de malos tratos que, simplemente, constituye una transgresión de los derechos humanos», declaró Jim West, responsable de asuntos médicos de Amnistía Internacional, quien declaró que estaba conmocionado por las fotografías, que revelaban las terribles condiciones en que se tiene a los prisioneros.

Helen Bamber, directora de la Fundación Médica para la Atención a Víctimas de Tortura, declaró que los prisioneros del Campamento Rayos X, como se ha llamado al campo de detención en Guantánamo, deben sentirse desestabilizados y probablemente se desmoronarán. También estarán sufriendo horribles alucinaciones, perderán el equilibrio y es posible que piensen que se están volviendo locos, según el diario británico.

“La privación sensorial es un ataque contra la identidad que pone en peligro la noción de quiénes son”, afirma Bamber.

Las fotografías fueron tomadas por un suboficial de la Armada estadounidense, el único fotógrafo al que se permitió acercarse a las instalaciones. Los estadounidenses han vetado a otros fotógrafos alegando que la exhibición de los prisioneros contraviene la Convención de Ginebra.

¿CÓMO ESTÁN ESPOSADOS?

Visten trajes de algodón, de color naranja y con una cremallera en la parte delantera, como es habitual entre los presidiarios de las penitenciarías federales estadounidenses. Todos están esposados y llevan en los tobillos grilletes unidos por una cadena de 25 centímetros. Otra cadena corta une los grilletes a las esposas; de esta forma, se ven obligados a caminar a trompicones.

Durante el vuelo desde Kandahar, en Afganistán, a 20,000 kilómetros de distancia, les colocan unas pesadas gafas de piloto de goma, con el cristal cubierto con cinta aislante negra, de forma que quedan sumidos en la oscuridad. Las autoridades estadounidenses afirman que se trata de una medida de seguridad destinada a impedir que los cautivos intenten huir o resistirse.

Llevan orejeras que amortiguan el sonido, porque según los estadounidenses, los aviones de transporte en los que viajan no están insonorizados. El resultado es que pasan casi un día en completo silencio.

¿POR QUÉ ESTÁN ASÍ?

La mayoría de los detenidos están demasiado delgados y su salud es precaria. Los estadounidenses afirman que es posible que algunos estén aquejados de tuberculosis, por lo que los obligan a llevar mascarillas de cirugía, incluso al aire libre. “Esta gente nos escupe en la cara en cuanto nos ve”, declaró un alto mando estadounidense. “No queremos darles la oportunidad de propagar enfermedades entre nuestro personal”.

Pero Jim West, de Amnistía Internacional, no está de acuerdo: “Los tienen al aire libre, por lo que no representan ninguna amenaza sanitaria para el personal militar, ya que la tuberculosis sólo se transmite en espacios cerrados y llenos de gente, con una circulación de aire insuficiente. Además, si algunos de estos prisioneros tienen tuberculosis, éste [el uso de mascarillas] no es ningún tratamiento médico”.

Las manos de los prisioneros están cubiertas con gruesos guantes de lona que les impiden tocar y coger objetos. No pueden sentir lo que los rodea. El atuendo se completa con un par de chanclas.

TÉCNICA

Steve Devereux, antiguo miembro de la unidad especial de las Fuerzas Aéreas británicas, que ha combatido el terrorismo y ha capturado prisioneros, explica cómo funcionan las técnicas de privación sensorial: “No pueden ver, no pueden oír, no pueden tocar nada y para muchos de ellos es el primer viaje en avión. Están desorientados, y los estadounidenses desean tenerlos en ese estado antes de interrogarlos, para averiguar cuáles de ellos son los mandos”.

“En un aislamiento creciente evocarán momentos especiales con la familia y los amigos. Después, todos sus pensamientos se concentrarán en el futuro. Para cuando llegue el interrogatorio, la mayoría de sus defensas psicológicas habrán sido eliminadas y se les ofrecerán alicientes para que obedezcan aún más”, concluye.

(*) Resumen del artículo reproducido en la edición digital de El Mundo, España (www.elmundo.es)  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí