- Desde el 7 de septiembre de 1987, los más de 300 mil habitantes de la Costa Atlántica, cuentan con la Ley 28, mejor conocida como “Estatuto de Autonomía de las dos Regiones de la Costa Atlántica Nicaragüense (RAAN-RAAS), que les faculta a usufructuar sus recursos forestales, marítimos y mineros, entre otros.
Sin embargo, la falta de su reglamentación no les ha permitido disponer de sus bienes, que implicarían el desarrollo económico, social y cultural, según varios analistas locales consultados por LA PRENSA.
Consuelo Sandoval [email protected]
Hugo Sujo, ex catedrático de Historia, opinó que desde que el general liberal José Santos Zelaya, en 1894, incorporó a la Costa Atlántica que en esa época se conoció como departamento de Zelaya, los gobierno han tratado a sus habitantes como ciudadanos de segunda clase, y ejemplificó la actitud de desinterés que a su juicio demostraron las autoridades electorales nacionales, quienes no se presentaron a la apertura de la campaña electoral para los comicios regionales, realizada el pasado 17 de enero.
“La Ley de Autonomía, desde que fue aprobada y entró en vigencia en 1988, el gobierno, la Asamblea Nacional, ni ninguna de las autoridades nacionales ha mostrado interés en reglamentar esta Ley para que pueda aplicarse debidamente en vigor, porque tal como está ahora contiene un conjunto de enunciados o de principios generales que por falta de reglamentación no se ha podido poner en práctica”, observó.
Según Sujo, el gobierno central no tiene interés en el bienestar de los nativos porque la reglamentación de la Ley establece que los costeños tienen derecho a gozar y disfrutar de sus recursos en términos muy generales, pero que la reglamentación aclararía su aplicación concretamente.
DE DIEZ DÍAS A DIEZ AÑOS
Recordó que en reiteradas ocasiones dirigentes costeños han presentado varios proyectos de reglamentación ante el Poder Ejecutivo, incluyendo a la Administración de Violeta Chamorro, quien les prometió que en diez días quedaría aprobada, y han pasado diez años y continúan esperando.
“No quieren reglamentar la Ley de Autonomía ni nada parecido, porque el gobierno central siempre ha querido mantener a esta región como una colonia de la cual todo mundo disfruta y se beneficia de nuestros recursos, menos nosotros, de allí que los recursos de esta región siempre han estado siendo explotados por extranjeros y personas del Pacífico, y generalmente no dejan nada para nosotros los costeños”, lamentó.
El profesor Sujo aseguró que los gobiernos regionales han tenido mucha responsabilidad en la falta de aprobación de la reglamentación de la Ley de Autonomía, por cuanto todos los concejales electos sin excepción obedecen a los intereses políticos de los partidos de Managua y siempre han antepuesto los intereses de sus partidos por encima de los intereses de la región.
“Quieren quedar bien con sus partidos porque saben que el centro del poder político está en la capital, y por eso se comportan sumisos para mantener su posición y su poder político regional”, expresó.
Rememoró que durante los procesos electorales, todos los partidos ofrecen que impulsarán la aplicación de Ley de Autonomía, sin embargo, cuando asumen sus escaños se olvidan de sus promesas electorales.
Destacó que la reglamentación de la Ley de Autonomía implicaría que los costeños se quedarían con buena parte de sus recursos naturales y de la recaudación de los impuestos de la región, lo cual redundaría en el desarrollo socioeconómico de la población y el mejoramiento de su calidad de vida.
¿Cree que el gobierno de Bolaños que ha prometido ser diferente promoverá la aprobación de esta reglamentación?, se preguntó a Sujo, y respondió:
“Como yo estuve siguiendo la campaña de él, francamente no he oído nada concreto de lo que tiene en mente para la Costa, él habló de un famoso proyecto de carretera que tenemos de aquí a Nueva Guinea, si se cumpliera con eso sería maravilloso porque bajaría enormemente el costo de la vida para la región, ojalá que cuaje”.
Consideró prematuro pronosticar si Bolaños cumplirá con sus promesas de gobierno, fundamentalmente, cuando ofreció arremangarse la camisa.
¿No le cree usted a Bolaños?, le preguntamos y dijo:
“Yo no le creo a ninguno de los políticos del Pacífico porque han sido años de años de mentiras, engaños, promesas no cumplidas, conductas maquiavélicas de casi todos, entonces, yo tengo que ser honrado, sincero, yo no creo en ninguno de los políticos”.
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