El segundo calcinado no soportó el calvario

Muere el otro trabajador quemado en el ISA Carol MunguíaCorresponsal/[email protected] La agonía lenta y dolorosa que vivió Jorge Isaac Zapata Rodríguez, de 23 años de edad, quien fue víctima de quemaduras de tercer grado en el 80 por ciento de su piel, terminó al fin. Los médicos hicieron todo lo que estuvo al alcance de […]

  • Muere el otro trabajador quemado en el ISA

Carol MunguíaCorresponsal/[email protected]

La agonía lenta y dolorosa que vivió Jorge Isaac Zapata Rodríguez, de 23 años de edad, quien fue víctima de quemaduras de tercer grado en el 80 por ciento de su piel, terminó al fin. Los médicos hicieron todo lo que estuvo al alcance de la medicina, pero su vida se apagó ayer.

Jorge Zapata, con ocho años de laborar en el Ingenio San Antonio como miembro de la cuadrilla de quemadores, protagonizó una nueva tragedia junto a su compañero Róger de la Cruz Bustillo.

“Fue una mala jugada del viento que los envolvió, los acorraló y los calcinó”, dijeron ayer jueves sus compañeros de trabajo cuando se enteraron del deceso.

El Ingenio San Antonio asumió todos los gastos de indemnización y sepelio de los dos trabajadores y deploró la muerte de los obreros agrícolas en una forma tan lamentable.

El occiso, originario de Chichigalpa, fue llevado ayer tarde a su casa de habitación, después que un personal médico y funcionarios de nivel estuvieron por 48 horas al frente de la situación en el Hospital “Carlos Roberto Huembes” de Managua.

INESPERADO

El licenciado Rafael Pavón, Jefe de Seguridad e Higiene Ocupacional del Ingenio San Antonio, expresó que el índice de accidentes en el campo se redujo al mínimo en los últimos dos períodos de zafra y que es el primer incidente que lamentan en el área de proceso de caña, pues las medidas de seguridad y prevención son excesivas.

“Es un inesperado suceso. Estamos consternados porque se trata de viejos trabajadores y el luto nuevamente nos embarga”, indicó.

Como se sabe, dos de los ocho miembros de una cuadrilla de quemadores de caña, que realizaban la última faena en el campo, fueron alcanzados por el cambio de dirección del viento donde se realizaba la quema de caña, el cual los atrapó y quemó, saliendo en llamas de los cañaverales. El último falleció ayer.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí