Gerardo Bravo [email protected]
Hace nueve años el sistema educativo implementó el proyecto de Autonomía Escolar. El primer instituto en asumirla en la capital fue el “Modesto Armijo”.
Actualmente 2,932, de los 4,829 colegios e institutos de primaria y secundaria, registrados por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD) en todo el país, están incorporados a este sistema.
El precursor de la autonomía escolar, Humberto Belli, señaló que la idea fue desarrollada en Nicaragua de forma autónoma y que la empezó a incubar después de una visita a Chile en 1992.
El ex ministro indicó que después de cierto tiempo llegaron a formular el concepto escolar en el cual los padres de familia, junto con los docentes, tuvieran un amplio margen de decisión, y en donde el Estado financiara a los estudiantes a través de una cuota por alumno basada en el costo real de cada uno de ellos.
“Con eso estábamos rompiendo con la forma tradicional de financiar un colegio, antes se hacía a través del pago de su planilla y era administrado por medio del nombramiento de directores, que hacía directamente el ministro de Educación”, afirmó Belli.
La autonomía proponía que los directores fueran electos localmente por los padres de familia, junto con los docentes, y que además tuviera poderes muy grandes dentro del centro escolar, hasta la capacidad, por ejemplo, de poder contratar o despedir a sus maestros.
NINGÚN PAGO
El impulsor de la autonomía escolar señala que la idea del proyecto no era que se cobrara a los padres de familia en los colegios e institutos que acogieran la idea que desarrollaba el Ministerio de Educación en esa época.
“La autonomía no perseguía que los colegios o institutos fueran autosuficientes y financiables, sino que fue una mala interpretación de algunos directores de colegios al aplicar la autonomía escolar”, enfatizó Belli.
Por su parte, la directora del Instituto “Modesto Armijo”, Gladys González, señaló que la decisión de los docentes en ese momento fue unánime. Además, dijo que la idea inicial era que el centro iba a sufragar sus gastos con fondos propios, con el aporte que hicieran los padres de familia.
“De hecho, siempre en la educación secundaria los padres han aportado, desde antes de la autonomía, pero había un sistema diferente”, afirmó González.