Fuego envuelve a trabajadores del ISA

Cambio brusco del viento provocó que dos patrulleros se quemaran; uno de ellos falleció Carol MunguíaCorresponsal/[email protected] El viento traicionó a dos patrulleros del servicio de quema de caña del Ingenio San Antonio, quienes fueron envueltos por lenguas de fuego en el propio sitio donde se quemaba la última parcela del día. La cuadrilla de quemadores […]

  • Cambio brusco del viento provocó que dos patrulleros se quemaran; uno de ellos falleció

Carol MunguíaCorresponsal/[email protected]

El viento traicionó a dos patrulleros del servicio de quema de caña del Ingenio San Antonio, quienes fueron envueltos por lenguas de fuego en el propio sitio donde se quemaba la última parcela del día.

La cuadrilla de quemadores inició labores a la una del día. “Quemábamos una última área de 23 manzanas cuando sucedió la tragedia”, comentaba el capataz del grupo, Guillermo Moreno.

Róger Bustillo, de 40 años, y Jorge Isaac Zapata Rodríguez, de 23, tomaron todas las medidas de seguridad antes de iniciar la quema, inclusive la dirección del viento.

“Un brusco cambio en la dirección los envolvió y los atrapó”, aseguró consternado el licenciado Rafael Pavón, jefe de Seguridad e Higiene Ocupacional, quien agregó que las víctimas fueron socorridas por sus mismos compañeros y llevados al hospital local, y de ahí trasladados de inmediato al Hospital Carlos Roberto Huembes, de Managua, donde la madrugada del martes murió Róger Bustillo, originario de León.

Para los testigos presenciales de la tragedia, el humo los acorraló y el fuego los calcinó, pues el ochenta por ciento de sus cuerpos resultó quemado, dijeron en el centro azucarero.

El informe que el licenciado Pavón presentó luego de la respectiva investigación fue contundente. Las medidas de seguridad que se utilizan para este tipo de labores de campo son específicas.

“Los patrulleros vigilan que extraños no se introduzcan a las áreas a quemar, los quemadores comprueban la dirección y velocidad del viento, los apagafuegos revisan el estado de los barriles de kerosén para evitar fugas y se constata el buen estado de los extinguidores”, indica.

“El viento soplaba de Norte a Sur y se procedió a rematar el cuadro, pero el cambio fue brusco y el fuego los atrapó”, sugirió el señor Joel Calero, jefe de Patrulla de Quema, en el centro.

Éste es el segundo incidente que se da en los últimos tres años. En la zafra del 99, dos niños originarios de El Realejo, quienes imprudentemente atrapaban garrobos o conejos en los cañaverales cercanos a sus viviendas, fueron víctimas de una tragedia similar a la que envuelve ahora a dos trabajadores agrícolas del ISA.  

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