Lourdes Prego Sacasa*
En un mundo donde los derechos de la mujer han sido persistentemente escamoteados, es un alivio y un estímulo comprobar cómo en ciertos países las oportunidades para el género femenino están aumentando. Nos referimos concretamente al caso de la doctora Annette Hsiu-Lien Lu, Vicepresidenta de Taiwán, cuya trayectoria es ejemplar en la lucha por lograr respeto y reconocimiento a los derechos de la mujer y quien visitó Nicaragua la semana pasada para estar presente en la toma de posesión del nuevo presidente de Nicaragua, ingeniero Enrique Bolaños.
Lo significativo es que esa beligerante actitud de la doctora Lu le sirvió de plataforma de lanzamiento para involucrarse y sobresalir igualmente en los ajetreos políticos, donde suele haber una dura e inclemente lucha. Lo cierto es que ese reconocimiento a la importancia de su trabajo la encontró preparada para dar la batalla en un ambiente tradicionalista, donde la mujer era relegada a un lugar secundario.
Sin embargo, su alta calificación académica como doctora en leyes graduada con honores y con estudios de post grado en prestigiadas universidades, no fue obstáculo para que la doctora Lu pusiera a un lado la academia para lanzarse de lleno y en plena calle como activista en el Movimiento Reivindicatorio de los Derechos de la Mujer. Al efecto, escribía artículos, dictaba conferencias, organizaba seminarios y concedía entrevistas para la prensa, radio y televisión, alrededor del tema objeto de sus afanes. Esa febril y oportuna actividad atrajo la atención de los políticos opositores, con quienes trabajó mano a mano sin rehuir responsabilidades. Fue así como participó como oradora principal durante media hora en el memorable Incidente de Kaohsiung donde fustigó con dureza, pero basada en hechos al gobierno de entonces acusándole de corrupción y autoritarismo.
Esa reunión opositora que llegó a ser multitudinaria y que se daba por primera vez en Taiwan fue violentamente interrumpida por la policía. Como consecuencia la doctora Annette Hsiu-Lien Lu fue sometida junto a sus compañeros más destacados, a un juicio manejado por militares, donde se le acusó de sedición violenta y condenada a quince años de prisión. Un cambio de gobierno habido después le dio la libertad después de cinco años y medio en la cárcel.
Todo eso fue cuando interrumpió sus cursos en Harvard atraída por la urgencia de preparar a la opinión pública de su país para el cambio de política de los EE.UU. que en ese año decidieron reconocer como Estado representante de China al gobierno de Beiging. La doctora Lu comprendía que había llegado el momento de organizar una oposición de amplio respaldo popular, que teniendo ideales democráticos y nacionalistas sirviera de relevo a un gobierno conservador que había agotado su dinamia.
Por todos esos valiosos antecedentes, la visita a Nicaragua de la doctora Lu tuvo una gran significación, sobre todo para las mujeres y todos los nicaragüenses que realizan actividades para mejorar el rendimiento de la organización mundial que trata de incorporar a la mujer en un plano de igualdad con los otros actores del quehacer social.
* Directora ejecutiva de la Fundación Cultural Nicaragua China.