Lorena Zamora [email protected]
El 10 de enero asistimos y fuimos testigos del traspaso del timón de la nación al Ing. Enrique Bolaños. Estos dos meses, desde la grandiosa fiesta cívica que ofrecimos los nicaragüenses, han servido para irnos preparando e insertarnos de lleno en la cruzada de trabajo que se requiere para poder levantar nuestra nación. Tenemos que asumir la gran responsabilidad que como empresa privada tenemos de trabajar y producir con eficiencia, responsablemente con el medio ambiente, y con conciencia social.
Tenemos que saber que todos y todas somos eslabones de un todo, que es la nación. Estado, sociedad civil y empresa privada, somos columnas del país. Cada una debe aportar la cuota de soporte que está obligada para que la nación descanse segura sobre estas columnas y cada nación a su vez es un eslabón vital de la gran aldea global. Fallando una, falla el todo y es lo que nos ha pasado. Debemos trabajar con visión de nación y no de partidos.
El desarrollo de Nicaragua con justicia social, es una meta hermosa que tenemos por delante, y tenemos una tremenda oportunidad para sentar las bases de un ritmo de crecimiento que nos lleve a la ansiada riqueza que quedó trazada por nuestro máximo poeta Rubén Darío. Este desarrollo está a nuestro alcance con el esfuerzo de todos y es hora de que nos identifiquemos con esta tierra-Nicaragua, que decimos querer. Si no cumplimos estamos fallando, primero a Dios, luego a la nación, a nuestras familias y a cada uno de nosotros, y, lo más triste, a las generaciones futuras.
Hoy, no podemos estar exigiendo donde no hay. No es hora de buscar las ganancias, cuando aun no hemos empezado el trabajo. Será hasta que hayamos cambiado nuestra actitud, cambiando nosotros, exigiéndonos nosotros, siendo honrados, sinceros, puntuales, eficientes, creativos, colaboradores, dispuestos a hacer incluso más de lo que se espera de nosotros. Es hora de abandonar “la hora nica” y ser cumplidos en nuestro trabajo. El “vivo”, el “ingenioso”, el deshonesto, no es más que un mal ciudadano que creyéndose muy inteligente, le está robando a la nación. No es necesariamente al empresario para el que trabaja, o el empresario al otro empresario, el empleado público al Estado, o una persona a otra. Alguien tiene que pagar por esa falta de nuestro trabajo, y al final somos nosotros los que sin darnos cuenta hemos creado un país con graves condiciones de pobreza, con infraestructura muy deficiente, con servicios públicos con pésimo rendimiento. No nos hemos preguntado cuál es nuestra cuota de participación en ese fracaso o cómo hemos incidido, con nuestra actitud, en que la situación sea la presente. Conocí una historia de un obrero que iba a retirarse, y el jefe le pidió que le hiciera la última vivienda. El trabajador adoptó una actitud de hacer las cosas de cualquier manera, sin poner el corazón, usó malos materiales y tuvo una serie de fallas. Cuando hubo terminado, el dueño le entregó las llaves y le dijo que esa vivienda se la regalaba. Espero e invito a que todos trabajemos con el alma, porque donde estemos y haciendo lo que hagamos, siempre estaremos construyendo “nuestra casa”.
Nicaragua está ante una oportunidad muy decisiva. Hoy estamos de anfitriones de más de 600 inversionistas, que asisten al Primer Foro de Inversiones “En Nicaragua Sí, se puede” a los que debemos de transmitir confianza, positivismo, mostrarles las ventajas que ofrece Nicaragua, cómo son su seguridad ciudadana, sus recursos humanos, su cultura, su posición geográfica. Un país probado por todas las adversidades posibles, y que aquí estamos, con energía, vigor, optimismo y determinación de trabajar para superar todos los retos que enfrentamos. La inversión se está considerando en el área de turismo, energía, zonas francas, forestal, agrícola de productos no tradicionales, maquila, industria, comercio, y nos visitan de 23 países.
Hoy, entre todos, tenemos la oportunidad de comenzar una nueva era, de trabajo, esperanza, armonía, paz y progreso social. ¡Adelante!, y que Dios nos bendiga a todos con este pensamiento de Rubén Darío:
“Nicaragua está hecha de vigor y de gloria, Nicaragua está hecha para la Humanidad”.
La autora es Presidenta de AMCHAM.