- Publicarán libro con las curaciones que se le atribuyen al beato José María de Balaguer
Rosario Mendoza Corea [email protected]
“Un mondo di miracoli” es el título de un libro que pronto será publicado y que recoge 19 curaciones extraordinarias atribuidas a la intercesión del beato José María Escrivá. El volumen, del que es autor Flavio Capucci, Postulador de la Causa de José María Escrivá, será publicado en Italia por la editorial Ares, de Milán.
A cien años del nacimiento del beato José María Escrivá de Balaguer, hoy 9 de enero, la Iglesia Católica realizará un apoteósico homenaje al santo varón que se encuentra en el último paso hacia la canonización. Aquí en Managua, el cardenal Miguel Obando y monseñor Jorge Solórzano concelebrarán la Santa Misa en la Catedral.
En “Un mondo di miracoli” se encuentra la narración de una curación ocurrida el 17 de mayo de 1992, durante la ceremonia de beatificación de José María Escrivá.
Según el relato, esa mañana un niño de 7 años, quien desde los 4 años padecía frecuentes crisis de hipertensión irreversible —según la ciencia médica— estaba con su padre en una playa del norte de España. Al mismo tiempo su madre, que seguía por la televisión la ceremonia de beatificación de José María Escrivá, se puso a rezar con intensidad por la curación del hijo. Llevada por un impulso materno pensó: “Haz que se cure ahora en este momento”. Y así sucedió: en aquel instante, un escalofrío sacudió al niño en la playa, y cuando volvió a casa se pudo comprobar que estaba curado.
SE RECUPERÓ DE “COJERA”
El mismo día, en diferente lugar, sucedió otro de los casos recogidos en el libro. La pequeña localidad de Cerdanyola, en Cataluña, fue escenario de la curación de Josep Mas, un jubilado que en 1982, derribado por dos perros, se había fracturado y había quedado cojo. Diez años después, el 17 de mayo de 1992, mientras veía por la televisión la ceremonia de beatificación de José María Escrivá, rezó una oración por su propia curación. Se puso de pie y se dio cuenta de que podía moverse con soltura, como lo había hecho hacía diez años.
UN SANTO CON HUMOR
Se ha escrito mucho sobre el beato José María Escrivá, fundador del Opus Dei, una prelatura de la Iglesia Católica, integrada por más de 80 mil personas de los cinco continentes. Pero hay una faceta de su vida sobre la que raramente se habla y que siempre fue advertida por quienes le conocieron: su buen humor.
Felipe Neri, en plena contrarreforma, acostumbraba a lanzar discursos brillantes. Lo mismo ocurría al beato Escrivá, cuya conversación solía resultar divertida y agradable a todos.
Muchas personas participaron de esta alegría. D. Pío María, un monje camaldunense, escribió que en los años 40, en el monasterio de El Parral, solía escucharse: “Por ahí viene el sacerdote que siempre está de buen humor”. El monje añadía: “Uno se sentía muy a gusto a su lado, a causa de su extraordinario calor humano”.
En una ocasión, el beato José María y algunos sacerdotes más se perdieron en coche por las calles de Madrid. El conductor, un tal César, tenía muy poca experiencia. Los pasajeros estaban petrificados de miedo, sobre todo cuando el automóvil se salió de la carretera y circuló unos cuantos metros por la acera. Finalmente, chocó contra una farola. En el tenso silencio que siguió al accidente, el beato José María dijo: “¡Ave, César, morituri te salutant!” (repetía así la frase que los gladiadores dirigían al César romano desde la arena: ¡Ave, César, los que van a morir te saludan!). De este modo, la tensión y el miedo desaparecieron.