“Al entendido por señas”

Alfonso Efraim Castellón Ayó[email protected]

Sabio refrán relativo a que una persona con cuatro dedos de frente no necesita que le expliquen algo que está a la vista. En la página Editorial y Opinión del 28 de diciembre del 2001, se pueden apreciar diferentes escritos que llevan al mismo tema: La permanencia en el poder de alguien que ya terminó de ejercerlo.

Es interesante hablar sobre este tema, veamos: Como decía Montesquieu en una de sus lecciones acerca de la corrupción de los principios en los tres gobiernos: “La corrupción de cada régimen político empieza casi siempre por la de los principios”. Seguidamente señala ciertos argumentos políticos, el famoso Barón de La Brade, nos dice que dos excesos tiene que evitar la democracia: El de la desigualdad, que la convierte en aristocracia o la lleva al gobierno de uno solo; y el de una desigualdad exagerada que la conduce al despotismo como el despotismo acaba con la conquista. Analizando un poco lo que sucede en nuestro país, yo creo que no es para hacer alharaca sobre si el Ing. Bolaños va a hacerse respetar en el ejercicio de la Presidencia, como tampoco el Dr. Alemán va a tener demasiada injerencia en los asuntos del Ejecutivo bloqueando cualquier iniciativa de éste, desde la Asamblea Nacional.

No creo, como diría un Analista Político de LA PRENSA, que ésta sea la situación, me parece más bien que lo que existe es un celo exagerado de personas que han venido trabajando por siete años, en una Alcaldía manejada por el Partido Liberal, luego cinco años en un Gobierno de corte claro y decididamente liberal y que actualmente pretenden y algunos de hecho ya han sido electos por el pueblo para otros cinco años. Es decir, ya la función pública es prácticamente parte de la vida de estos señores. (Viven de la política). Y es aquí donde precisamente está el peligro, porque bien recuerdo cuando recién ganaba las elecciones el Dr. Arnoldo Alemán Lacayo, mi buen amigo, casi como a los 2 ó 3 días de electo, salió una publicación en la que él daba unas declaraciones parecidas a esto que voy a señalar: “Bueno, que los señores ministros de doña Violeta, vayan a descansar que ya han trabajado suficiente, llevan casi siete años trabajando”.

En ese momento fue una acertada recomendación la que hizo el señor presidente electo. Sin embargo, parece que la medicina no se la está aplicando a él y a sus colaboradores inmediatos. ¡Seamos francos! En este punto es donde comienzan a hacerse los comentarios de que hay celos por parte de los grandes del PLC con los amigos del Ing. Bolaños, que van a interferir con todo lo que el Ing. Bolaños desee presentar como iniciativa del Ejecutivo; en fin, puras conjeturas que no son más que exabruptos de estos señores que viven del erario. Que ven amenazadas sus ambiciones de continuidad. Y, por consiguiente, les hacen decir, inventar y proceder en forma incoherente a veces e intrigante otras. Porque tienen miedo de que les quiten su hueso.

Si realmente se va a presentar alguna crisis, prefiero pensar que ésta será coyuntural: ¡Por las actuales circunstancias en que vive nuestra Patria! (nos debatimos políticamente entre el quehacer de dos partidos monolíticos: El FSLN y PLC). Y esto es lo que podría ocasionar problemas, mas no precisamente los que se tratan de plantear dentro del contexto de la opinión pública nicaragüense en los últimos días. Me parece que ser funcionario público implica una responsabilidad enorme de parte del individuo que acepta dicho cargo. Y como en muchos países es un alto honor el ser designado o llamado por un Presidente de la República para formar parte de su Gabinete o bien de una Secretaría a nivel de primer, segundo o tercer ranking, sin embargo y desafortunadamente para nuestro sufrido país, no está completamente claro ese concepto en la mayor parte de los “funcionarios públicos” de alta jerarquía.

Lo ideal para un político que ha desempeñado eficazmente su trabajo y cumplida su función social, sería el de tomarse unas vacaciones merecidas, o, en el peor de los casos, bajar el gas en su protagonismo. De esta manera estaría agarrando la seña.

El autor es Abogado y Notario.  

Editorial
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