Freddy Potoy [email protected]
El periodismo serio, profesional, investigativo, ético y con la concepción clara del fortalecimiento y desarrollo de Nicaragua, fue una de las pocas instituciones que soportó las embestidas de un gobierno corrupto.
El gobierno del presidente Arnoldo Alemán, con la complicidad de los sandinistas, amarró y puso bajo la suela de sus zapatos al Poder Judicial, a la Procuraduría General de Justicia, Contraloría General de la República, Consejo Supremo Electoral, y cuantas instituciones fuera posible someter.
Sólo el periodismo honesto sobrevivió a tanta barbarie institucional, a pesar de fuertes presiones contra los medios de comunicación y los periodistas honestos.
Además de la corrupción institucional generada por el desmedido poder político, otro serio problema se concentró en las leyes aprobadas con la clara intención de generar impunidad, pues muchas figuras jurídicas jamás fueron incluidas en los proyectos de ley. En otros casos, las leyes sencillamente las engavetaron en el Parlamento.
Lo lamentable de este desastre es que tanto algunos periodistas como algunos dueños de medios de comunicación, sucumbieron ante las dádivas del poder político (liberal o sandinista). Esto de alguna manera alimentó más al monstruo de la corrupción que pretendía triturar al periodismo profesional.
Ojalá que el gobierno de don Enrique Bolaños trate de eliminar toda esa práctica corrupta entre gobernantes y gobernados, y ubique cada cosa en su correspondiente escenario.
La fiscalización de la administración pública y la adecuada información a la población sobre la gestión de los funcionarios públicos y de todas aquellas personas que tengan que ver con los bienes del Estado, debe ser una de las tantas prioridades del periodismo profesional.
En Nicaragua no debe ser permisible el nepotismo, y ojalá don Enrique Bolaños no incurra en esa práctica bochornosa, no se deben tolerar los robos de bienes del Estado por parte de los funcionarios públicos, no hay que premiar políticamente en cargos públicos a personas incapaces, ineficientes y oportunistas, pues es con el dinero de los contribuyentes que se les pagarán sus salarios a esas personas que no contribuirán al desarrollo del país.
La justicia debe resplandecer, y si hay que destituir jueces y magistrados por ineficientes, negligentes y oportunistas, también hay que hacerlo. Al Poder Judicial hay que sacudirle fuerte sus ramas para que caiga lo que no sirve.
Ya no más contemplaciones con los delincuentes de corbata y con los amigos del poder. El gobierno de don Enrique Bolaños debe ir a fondo por el bien de Nicaragua, de lo contrario sólo será un político blandengue más que trató de atrapar el voto del pueblo. Ojalá no vivamos esta historia.
Una de las cosas que debe hacer inmediatamente don Enrique es pedirle al jefe de la Policía Nacional, Edwin Cordero Ardila, que le rinda cuentas de las investigaciones a fondo que ha dirigido sobre la quiebra del Interbank. Veremos qué tanto ha avanzado la Policía en éste y otros casos.
Cosas y casos como los descritos seguirán siendo fiscalizados por el periodismo profesional.