Eddy Betanco B.
Los productores de bienes de exportación no tradicionales continúan esperando efectivos estímulos para desarrollar sus exportaciones. Hasta el momento los esfuerzos que se han venido realizando han sido limitados así como los resultados. Entre los principales obstáculos cabe mencionar, entre otros: difícil acceso a financiamiento; transferencia de tecnología reducida; desconocimiento de oportunidades de mercado; falta coordinación entre las entidades que promueven producción exportable, falta un centro coordinador; ausencia de una estrategia para desarrollar exportaciones. Todo a un alto costo social por desperdicio de recursos financieros, humanos y de la escasa capacidad instalada, que finalmente se refleja en la baja competitividad de la oferta exportable de Nicaragua y bajo nivel de exportaciones.
A nivel macroeconómico se ejerce un constante control para evitar que la inflación se dispare, lo cual es saludable para impedir algunas distorsiones internas y externas de la economía. Sin embargo, estas acciones no se han complementado con políticas efectivas para el desarrollo de sectores productivos y de exportación que podrían influir, no sólo en la reducción gradual de las distorsiones macroeconómicas, sino también incidir en el desarrollo sostenido y reducir los niveles de pobreza. Como resultado de la disparidad de políticas, la producción de bienes y servicios, así como los proyectos de exportación se han venido enfrentando serios obstáculos cuyos efectos se reflejan en el déficit de producción para consumo interno y en el constante aumento del déficit comercial que se estima en $1.500 millones de dólares en el 2001.
Las exportaciones se vienen realizando sin una brújula, que en este caso es indispensable para seleccionar y priorizar productos a exportar y mercados. La desarticulación de las entidades que promueven producción exportable, sugiere la presencia de una instancia coordinadora, no siendo necesario crear un nuevo organismo. Más bien podría integrarse, por el tiempo que sea necesario, con recursos humanos de organismos que directa o indirectamente tienen como función generar exportaciones, por ejemplo: Mific, Mag-For, BCN, FNI, INPYME, Minrex, MTI, Marena, MHCP, incorporando la experiencia del CEI y APENN. Desde luego, la participación de los productores en un programa exportador es vital, vía las asociaciones de productores del Cosep, PYMES, etc. Todos estos organismos públicos y privados tienen valiosos puntos de vista que aportar, para colocar la oferta exportable de Nicaragua a nivel de competitividad internacional.
Una instancia coordinadora a su vez requiere de un programa de acciones. Hasta el momento la tónica ha consistido en improvisaciones, obviándose estrategias. El programa se convertiría en la guía básica para establecer al menos: objetivos, medios para alcanzarlos y sus fuentes, calendario y prioridades, distribución de funciones entre los organismos involucrados, etc.
Por otra parte, la producción exportable requiere inversiones. La identificación de oportunidades de inversión en productos con potencial de mercados es un área de estudio muy importante. La formulación de proyectos de exportación es una actividad clave, que podría iniciarse con perfiles pertenecientes a diferentes ramas de producción: agrícolas, agroindustriales, textiles, madera y derivados, alimentos procesados etc., para que sean promovidos como oportunidades entre inversionistas locales y/o del exterior. La promoción de exportaciones y de inversiones son tareas que sistemáticamente tienen que caminar paralela y convergentemente para afianzar el desarrollo de exportaciones.
Nicaragua necesita rescatar a la brevedad su histórica tendencia exportadora que se experimentó en las décadas 60 y 70, durante las cuales se incrementaron y diversificaron productos de diferentes ramas industriales. Los empresarios están a la expectativa de políticas renovadas para desarrollar exportaciones. El nuevo ambiente gubernamental que se iniciará en enero/2002 es una coyuntura propicia para proyectar y ejecutar con realismo una estrategia exportadora, como base para el desarrollo sostenido, teniendo en cuenta los complejos desafíos internos y externos.
El autor es economista.