Noelia Sánchez RicarteCORRESPONSAL/[email protected]
Juan José Aguirre Barrios, de 33 años, confesó ante la Policía de Rivas y los medios de comunicación, que la madrugada del dos de enero, se llevó a la menor de apenas trece meses de nacida para abusar de ella; argumentando que lo hizo por los efectos del alcohol.
Aguirre es el ex cónyuge de la hermana de la menor y narró fríamente, sin inmutarse, todo lo que hizo durante la madrugada del dos de enero, “iba a buscar a mi mujer, la que habita en el Cairo, tomé a la niña y me la llevé, como iba llorando, yo por medio de mi borrachera como dicen, le penetré dos dedos en su vagina”, dijo.
Luego de haber desaparecido de su hogar, la pequeña fue encontrada en un afrecho de arroz, llorando y ensangrentada. Se informó entonces que la menor había sido violada, luego fue trasladada hacia el hospital de Rivas, donde tuvo que ser intervenida quirúrgicamente, la valoración médica fue: “desgarre perianal en tercer grado”.
El detenido relató que horas antes de cometer el hecho, se encontraba en una fiesta en la comunidad de Balgüe, donde según él tomó mucho. Luego dijo que “me llevé un litro de guaro y pasé por la casa de mi mamá, de ahí me fui tomando en el camino”.
Una vez que llegó a casa de su ex cónyuge y no la encontró, tomó a la menor entre las doce de la noche y la una de la madrugada y cometió los hechos mencionados anteriormente, en un afrecho de arroz.
DICE ESTAR ARREPENTIDO
Aguirre asegura con toda firmeza que lo que hizo no lo realizó por vengarse de su ex mujer, con la que estaba separado desde hacer aproximadamente un mes (según él), sino que “fue por medio de la borrachera, no en desquite”.
El detenido dice sentir “lástima de la niña” y asegura que al día siguiente de lo sucedido “pensó en arrepentimiento, un arrepentimiento que uno tiene de corazón”.
Aunque Aguirre fue detenido por la Policía como a las 4 de la madrugada del 3 de enero, asegura que él no iba a huir y dijo que esperaba que “las autoridades de justicia lo traten bien, no como lo trataron en Altagracia”, donde aseguró que lo golpearon.
El comisionado Marvin Castro, jefe de la Policía del Departamento de Rivas, dijo que este era “un caso delicadísimo. Hay que actuar con todo el peso de la ley. No podemos permitir este tipo de actitudes”.