Eddy Kühl
Para todos aquellos que gustan de viajes y aventuras lean esto que me refirió un joven turista que anda de paso en estas montañas de Matagalpa.
Su nombre es Mario Oehme, tiene 27 años, soltero, y es originario de Dresden, Alemania, donde es empleado de un banco. Refiere que su sueño desde niño era realizar un viaje dándole la vuelta al mundo. Y ahora lo está realizando.
Dice que ahorró plata sólo para este viaje, él hizo su programa y en la agencia de Star-Alliance en Alemania donde compró los boletos, partiendo de Frankfurt voló a San Francisco, California. Luego a San José, Costa Rica, de allí en bus a Granada y a Matagalpa, de aquí va en bus a Guatemala, luego toma un vuelo a Ciudad México, y a Veracruz, donde se encontrará con su novia, quien luego se regresa a Alemania. Después él sigue solo a Los Angeles, de allí al archipiélago de West Samoa en el Océano Pacífico, que fue colonia alemana hasta 1918.
De allí a Nueva Zelanda, después a Bristane y Cairns en Australia, luego a Bangkok en Tailandia, entonces a Dhaka en Bangladesh, luego a Katmandú en Nepal, y de allí en vuelo directo de regreso a Munich, Alemania.
Dice que el viaje le va a tomar de 7 a 8 meses, que tiene calculado gastar en total US$10,000, de los cuales US$2,500 ya pagó por adelantado en los boletos aéreos, US$700 en vacunas contra malaria, tétanos, poliomielitis, hepatitis A y B, y tifus.
Las líneas aéreas que usará son las del programa de Star-Alliance: United Airlines, Lufthansa, Thai Airlines, Air New Zeland, y Mexicana de Aviación.
Refiere que él nació en Dresden cuando aquella ciudad era parte de Alemania del Este. Tenía 15 años cuando derribaron el muro que dividía a Berlín. Le pregunté que si este viaje hubiera sido posible hace 15 años, en 1986 para alguien que viviera allí en Alemania Oriental y tuviera 27 años como él. Dice que hubiera sido imposible, que no había permiso de viajar a países occidentales, que no tenían dinero para estos viajes, que aunque tuviera dinero no era permitido cambiarlo por moneda occidental, además los jóvenes no sabían hablar inglés, solamente ruso el cual no es una lengua franca, y que no era bien visto alguien que viajaba a Occidente.
Le pregunté que habiendo vivido ambos sistemas, cuál creía él que era mejor, dice que sin lugar a dudas es el actual, expresa que especialmente porque tiene libertad, puede trabajar en cualquier parte y en cualquier país de Europa, que su pasaporte es admitido en todo el mundo, tiene dinero y tiempo libre para hacerlo.
Dice que renunció a su trabajo para hacer este viaje “porque nadie te da unas vacaciones por 8 meses”, pero que está seguro que encuentra trabajo cuando regrese para casarse con su novia, tener niños y llevar una vida normal.
El autor es ingeniero y escritor.