De nostalgia y esperanza

Douglas [email protected]

BARCELONA.— con la desaparición de la peseta, los españoles también pierden una parte de su habla cotidiana, porque ya no habrá “duros” ni “pelas”.

Ganarán, en cambio, nuevas posibilidades de negocios a través de las exportaciones a distintos puntos europeos.

En Cataluña, una de las regiones más industrializadas de España, la expectativa de los empresarios es que crezcan las exportaciones gracias al euro, la nueva moneda común de la Unión Europea.

Entre la población, el uso de euros causa ciertos enredos al contar el dinero y persisten las tradiciones. “¿Tiene cinco duros?”, pregunta la camarera a un cliente que acaba de tomar un café, él asiente y le extiende una moneda de 25 pesetas.

A partir del primero de marzo esa interrogante tendrá que ser diferente, porque ya sólo circularán euros y los “duros”, monedas de cinco pesetas, serán historia. Las “pelas”, como la gente suele llamar a las pesetas, sólo serán objeto de colección.

Para formar un “duro” con euros, habría que usar dos monedas, la de dos céntimos y la de un céntimo, que serán de muy escasa circulación, porque la de menor denominación que más correrá será la de cinco céntimos de euro, equivalente a ocho pesetas.

Fuera del arraigo sentimental de la peseta entre los españoles, el euro es una garantía de estabilidad para la economía de esta nación y de las otras 14 que forman la Unión Europea.

Los economistas afirman que si España hubiera estado fuera de la unión monetaria europea el 11 de septiembre del 2001, su moneda, la peseta, se hubiera hundido con las torres de Nueva York.

El euro es ante todo un abrigo que protege a los 15 estados de las perturbaciones internacionales.

Antes, a la peseta “se la consideraba una moneda pijama, de estar por casa” porque “en el exterior carecía de valor liquidativo, había que dar muchas pesetas para que te dieran un franco o un marco alemán”, dice el profesor de economía Fabián Estapé.

El euro salió a la calle con buen pie y en dos días cobró valor, pero la divisa europea sólo será muy fuerte cuando los países árabes acepten el pago del petróleo en euros.

Cuando el euro apareció como divisa referente, en enero de 1999, valía 1.17 con relación al dólar. Hasta hace dos semanas había caído más del 20 por ciento y se cotizaba a 0.87. Pero al empezar a circular como moneda la semana pasada elevó su precio a 0.90 dólares.

Para los españoles, lo importante ahora serán las oportunidades económicas. El euro “es un gran móvil para exportar” y “en las empresas familiares mandarán más los que se dedican a los mercados exteriores, en lugar del que se ocupa del mercado cautivo”, afirma Estapé.  

Editorial
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