- PAC deja uno de los patrimonios literarios más ricos del país
- Como Cifar en las isletas granadinas, los restos del vate recorrieron por última vez las calles de Granada
Amalia Morales [email protected]
Como Cifar, el marino de su creación, Pablo Antonio Cuadra, PAC, el poeta, emprendió ayer su periplo “solitario a la deriva dejándose llevar por la música y el viento”.
Esos elementos que animaron La Barcarola de Cifar en el lago Cocibolca, alentaron también el féretro del poeta vanguardista, que fue sepultado ayer por la tarde en Granada, la ciudad que se alza frente al lago de su inspiración.
“Soy lo sido. Por hombre, verdadero soñador, por poeta, y estrellero. Por cristiano de espinas coronados”, así se definió PAC en “Siete árboles contra el atardecer”.
Antes de ser llevados a Granada los restos de poeta fueron velados donde vivía, en Las Colinas.
Familiares, amigos, empresarios, intelectuales, políticos, autoridades y sin faltar poetas, acompañaron por última vez a PAC, quien falleciera el día anterior a consecuencia de una enfermedad en sus pulmones.
Distintas personalidades coincidieron en que murió un nicaragüense insustituible, con uno de los patrimonios literarios más ricos que se conocen en este país.
Cuadra escribió su primer poemario a los 17 años y desde entonces, por 70 años, no cesó su producción literaria. Casi de forma paralela cultivó la lírica y el periodismo.
Para el filósofo Alejandro Serrano Caldera, PAC era “una de las figuras más importantes de la historia nacional”.
El poeta José Cuadra comparó a PAC con Rubén Darío, el padre del modernismo.
TRADICIONAL ENTIERRO
Las honras fúnebres del autor de ‘El Nicaragüense’ se sellaron por la tarde en Granada. El sepelio del poeta se efectuó al estilo tradicional, en coche negro acharolado, halado por caballos.
Como la embarcación de Cifar que recorre las isletas granadinas, los restos del vate recorrieron por última vez las calles de la ciudad, que en 1995 lo declarara hijo dilecto.
Mientras Cifar solitario va a la deriva, el carro fúnebre con el cuerpo del poeta fue seguido de una caravana de vehículos, que aparcó en el cementerio granadino, donde hoy yacen los restos del importante prosista.
El responso de Cuadra se hizo en la capilla de ánimas del cementerio. Su parentela de sangre y literaria copó el pequeño templo.
La solemnidad del poeta no se extinguió en el féretro de madera negra, que sus familiares colocaron frente al altar de la capilla.
El temple del artista flotó de nuevo entre los presentes cuando Carlos Mejía Godoy entonó tres de sus poemas de Cantos de Cifar, una de sus obras más conocidas.
Carlos Mejía Godoy interpretó “La noche es una mujer desnuda”, “El maestro de Tarca” y “La Barcarola”, este último era el que más le gustaba.
Sobre un acordeón melancólico se deslizaron las palabras escritas por Cuadra. Pedro Xavier Solís, el nieto que ha seguido sus pasos, con un amago de aplausos contuvo la satisfacción que le provocó la interpretación.
Y como si el poeta estuviera aún ahí en cuerpo y alma, el padre Florindo Rossi, pidió un aplauso para la celebridad que descansaba en posición horizontal.
En brazos de hijos y nietos, que alguna vez cargó, fue llevado hasta su último puerto.
El cuerpo de PAC no se enterró en el mausoleo de sus padres, como habían anunciado sus familiares, sino en la bóveda de los Cuadra Bendaña, donde algún día espera acompañarlo su esposa Adilia Bendaña.
Antes de sellar la bóveda, uno de sus muchos hijos literarios presentes en el entierro, recitó un soneto como despedida al poeta.
A la hora de las exequias de PAC las banderas de las principales instituciones del país estarían izadas a media asta. El gobierno decretó duelo nacional por tres días, desde ayer, por la muerte del poeta.
“Busqué lo nuevo tanto como lo antiguo para encontrar en el vértice de ambos la expresión viva de mi tiempo, de mi mundo como de mí mismo”, fue como alguna vez se definió PAC, palabras que bien podrían ser el epitafio de su tumba.
El Hombre del Siglo XX
Wilder Pérez R.
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¿Después de Rubén Darío quién? Pablo Antonio Cuadra. Esa fue la respuesta que parecieron decir algunos personajes nacionales que conocieron su obra.
“Se le debería reconocer como el Hombre del siglo XX de Nicaragua, como una personalidad extraordinaria”, comentó Jaime Chamorro, director de LA PRENSA. Otro que opinó igual fue Alejandro Serrano Caldera, quien dijo que “es una figura emblemática del siglo XX en Nicaragua”.
El poeta Ariel Montoya expresó que “Nicaragua pierde al intelectual más ético y más grande que ha tenido el país en el siglo XX”; y Clemente Guido, ex director de Cultura, dijo que “Pablo Antonio Cuadra es una continuación de Rubén Darío, grandes intelectuales de la literatura nicaragüense del siglo XX”.
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