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DUROS DE ENTREGAR
Aunque poco se sabe de la transición de gobierno, una fuente del equipo de don Enrique Bolaños comentaba “off the record” lo duro que está resultando recibir a los funcionarios que dejarán el “poder” el 10 de enero próximo. Abundan los trucos, el hacerse los suecos, y las rabietas “de niños malcriados”, explicaba. “Sentimos como si le estuviéramos recibiendo el gobierno a un partido rival”.
¡DEJEN LOS MARCOS!
¿Qué pasará con las fotos de Alemán que están en las oficinas? Muchos ministros y funcionarios de confianza pretenden, como ha sido la costumbre, llevárselos como recuerdo. “Nosotros no tenemos ningún problema que quien quiera llevarse el retrato se lo lleve, pero que dejen los marcos porque hay unos que valen hasta 700 dólares”. Lo que sucede, explicaba la fuente, es que por nostalgia se llevan el retrato, pero al día siguiente botan el retrato a la basura y en el mismo marco ponen una foto familiar.
CHEQUES FISCALES
Es una soberana grosería lo que hacen con los empleados públicos que les pagan con cheques fiscales. Los tales cheques sólo pueden ser cambiados en ciertas ventanillas, de ciertos bancos, en ciertas horas del día y sobre eso, los empleados ¡deben pagar una comisión al banco por el cambio! No es justo que una enfermera que gana menos de mil córdobas tenga que pagar cinco córdobas por el derecho a recibir el dinero que el Estado está obligado a pagarle por su trabajo. No veo por qué debe ser el empleado quien pague por la incapacidad que tiene el gobierno de entregarle el salario en sus propias manos.
QUERER Y PODER
Cada vez oigo con mayor frecuencia al doctor Alemán ufanarse de la libertad de expresión como uno de los grandes logros de su gobierno. ¡Sangre de Cristo! Es cierto que durante estos cinco años no se estableció censura previa, ni se encarceló periodista alguno por su trabajo, ni se cerró periódicos, pero no es por que el presidente Alemán así lo haya querido. Una cosa es querer y otra es poder, y si la libertad de expresión continúa viva es porque es una institución con voz propia y suficientes garras para defenderse sola.
“BUEN PERIODISMO”
Ya hubiera querido el presidente Alemán negociar este punto en un pacto, e inventarse, por ejemplo, comisiones, de sandinistas y liberales por supuesto, que determinen las pautas del “buen periodismo que le conviene a Nicaragua”. Porque si algo dejó claro durante su mandato el presidente Alemán fue el tipo de periodismo y de medios de comunicación que él quería para el país. Y de hecho se inventó algunas radios y periódicos para practicarlo. Pero como dije, una cosa es querer y otra poder. Y si el doctor Alemán además de haber querido, hubiese podido, ¡ay mamita! no estuviéramos aquí escribiendo lo que escribimos, ni leyendo lo que leemos.
A PESAR DE UD.
Así que, en vez de hablar de su victoria, doctor Alemán, reconózcalo como es: su derrota. Porque muy a su pesar, Nicaragua sigue teniendo una prensa vigorosa e independiente. Por suerte todavía nos queda eso.