El optimismo cristiano

Alfredo Quirós Gil

Este final del primer año del nuevo milenio pudiera parecer que sólo da motivos para ser pesimista. La situación en muchos lugares sigue siendo dramática, la amenaza de nuevos actos terroristas no ha cesado, el escenario internacional está lleno de preocupantes tensiones, tantas personas obligadas a desplazarse hacia destinos desconocidos, etc.

Ante este panorama hay quien se conforma con asustarse, desanimarse y lamentarse. Sin embargo, la reacción de los hombres de fe no se ha hecho esperar. Su Santidad el Papa Juan Pablo II ha anunciado la intención de invitar a los representantes de las religiones del mundo a acudir a Asís el 24 de enero del 2002 para orar por la superación de las contraposiciones y por la promoción de la auténtica paz. Su deseo es que se reúnan, especialmente los cristianos y los musulmanes, para proclamar ante el mundo que la religión no debe convertirse jamás en causa de conflicto, de odio y de violencia. Quien de verdad acoge la palabra de Dios, bueno y misericordioso, debe excluir de su corazón toda forma de rencor y enemistad. “En este momento histórico la humanidad necesita ver gestos de paz y escuchar palabras de esperanza”.

A este respecto, en Beirut, capital del Líbano, se ha publicado la primera edición de un libro de homilías del beato Josemaría Escrivá en árabe, con una tirada de dos mil ejemplares. Contiene una selección de cinco homilías: “El matrimonio, vocación cristiana”; “En la Epifanía del Señor”; “En el taller de José”; “La Eucaristía, misterio de fe y de amor”; “En la fiesta del Corpus Christi”.

La primera traducción al árabe de una obra del Fundador del Opus Dei fue Camino, que se publicó en 1959. Lo recordaba con agradecimiento y alegría el Beato Josemaría en 1974, durante su catequesis en un viaje por países de Latinoamérica. En una reunión que tuvo con algunos miles de personas en un teatro de Buenos Aires, un padre de familia se dispuso a hacerle una pregunta y comenzó manifestando su ascendencia árabe. El Beato Josemaría le interrumpió cariñosamente un momento: “…os tengo mucho afecto. Han hecho ya dos ediciones de Camino en árabe… ¡me llevan en el bolsillo de la chilaba!”. Con sus bolsillos amplios y confortables, la chilaba les permitirá ahora llevar también estos otros pensamientos que hacen grande la vida de los hombres.

La traducción de Camino al árabe se realizó en 1959 por un monje libanés. La edición se agotó hace tiempo, por lo que ahora se está preparando una reedición, que verá la luz el próximo año, en el marco del centenario del nacimiento del Beato Josemaría Escrivá de Balaguer.

En uno de esos libros he leído lo que es tarea del cristiano: “Ahogar el mal en abundancia de bien. No se trata de campañas negativas, ni de ser atinada. Al contrario: vivir de afirmación, llenos de optimismo, con juventud, alegría y paz; ver con comprensión a todos; a los que siguen a Cristo y a los que le abandonan o no le conocen”.

“Pero comprensión no significa abstencionismo, ni indiferencia, sino actividad”.

El autor es Sacerdote.  

Editorial
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