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BARCELONA.— La entrada del euro, nueva moneda única de la Unión Europea, provocará a partir de mañana una ligera inflación en la economía española, debido al redondeo de precios que hacen los comerciantes.
Es posible que algunos negocios también sufran una merma en sus ingresos, si la población restringe su consumo o usa más las tarjetas de crédito, para evitarse confusiones con precios y cambios.
Los servicios de mayor demanda ya tienen alzas programadas, como el metro o los cines. Un boleto para el cine, que ha costado 900 pesetas, a partir de mañana primero de enero subirá a 915 pesetas, equivalente a 5.50 euros, cifra de mejor manejo con la nueva moneda.
Igual sucede con los pasajes del metro, porque la tarjeta para diez viajes, una de las más usadas en Barcelona, pasará de 885 a 932 pesetas, para que su nueva conversión sea con exactitud de 5.60 euros.
Los propietarios de restaurantes también afinan sus cambios, y un plato que costaba 850 pesetas, lo harán valer 915 pesetas para que su equivalencia sea de 5.5 euros y evitar que algunas décimas provoquen descontrol a la hora de cobrar la cuenta.
La defensa inmediata de los consumidores, frente al aumento de precios, puede ser consumir menos hasta que se adapten a la nueva moneda y reorganicen sus presupuestos.
Lo más probable es que los salarios se mantengan igual, con una conversión casi exacta de pesetas a euros, lo que indica que los comerciantes comenzarán ganando frente a los consumidores.
El euro, que comenzará a circular mañana en 12 de las 15 naciones de la Unión Europea, tiene una conversión en España de 166 pesetas con 386 décimas, y las dos monedas serán usadas hasta el 28 de febrero, cuando la peseta será enterrada por completo.
Los comerciantes sólo perderían algunos ingresos si aumenta el pago con tarjetas, porque deberán pagar comisiones a las cajas y bancos emisores.
La población española es una de las que menos usa “dinero plástico” en Europa, y según Mastercard sólo el 10 por ciento de los pagos en comercios son realizados con tarjetas.
En todo caso, quienes más ganan con la llegada del euro son las grandes empresas multinacionales, que ahorrarán mucho en las comisiones de cambio monetario por sus transacciones en varios países europeos. En consecuencia, la banca perderá comisiones, y lo más probable es que quiera recuperar ganancias cobrando más intereses a los clientes, por préstamos o uso de tarjetas.
Los pequeños comerciantes ya tomaron la iniciativa de ofrecerle una rebaja del 5 por ciento a los compradores, a cambio de que les paguen con dinero efectivo, para evitar que ese porcentaje pase como comisión a los emisores de tarjetas de crédito.