Sergio CarrascoAP
CHILE.- La economía de América Latina, que ya venía en declive, se desmoronó junto con las Torres Gemelas de Nueva York en septiembre, y las perspectivas para su reconstrucción en 2002 lucen poco alentadoras.
La desaceleración económica mundial, la contracción en los Estados Unidos tras el terrible ataque terrorista contra su corazón financiero y el Pentágono, profundizaron la crisis de la región.
“Lo más grave es la incertidumbre sobre el futuro inmediato”, dijo José Antonio Ocampo, secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), durante una visita a Colombia en noviembre. “Ésta es la crisis más generalizada de los últimos tiempos”.
El desempleo se extendió como un cáncer por todo el continente, y la falta de inversión extranjera se convirtió en el principal dolor de cabeza para sus gobernantes.
Entre los pocos países que tendrán un crecimiento en sus economías figuran Venezuela, Chile, Ecuador y Colombia.
Brasil y México, los grandes de América Latina, tendrán un crecimiento de muy modesto a nulo.
ARGENTINA LLORA
Argentina parece “un enfermo terminal”, y los desesperados esfuerzos del gobierno para sacarla de la recesión que ya dura más de tres años han sido prácticamente en vano.
El “blindaje” financiero de 40,000 millones de dólares provenientes del FMI en enero se esfumó casi de inmediato. El canje de bonos para reducir los intereses de la deuda pública de 132,000 millones de dólares y la drástica restricción al libre uso de los depósitos bancarios no lograron, hasta ahora, el objetivo de revivir la economía.
Los temores de una cesación de pagos y el incumplimiento de las metas pactadas con el FMI siguen rondando, estremeciendo a los mercados y bloqueando los intentos de recuperación.
La proyección de crecimiento anual del PIB quedó en el olvido frente a una contracción de menos 1.4%, y para el 2002 se augura una caída de menos 1%. El desempleo ya afecta a unos 4.5 millones de los 36 millones de argentinos.