Miguel A. Enríquez
Las políticas monetarias mundiales están regidas, de una forma u otra, por el dólar, y es por esta razón que debemos hacer algo para que la capacidad de adquisición del ciudadano común sea más equitativa. Segundo, pienso que debemos enfocar más nuestros esfuerzos en controlar y administrar mejor nuestros bienes que en tratar de inventar algo nuevo.
Los nicaragüenses no tenemos la capacidad de sugerir o liderar los mercados, el dólar es la moneda que predomina, por lo menos en América Latina, y tenemos que acomodarnos para poder superar nuestros males. Nuestros esfuerzos deben de enfocarse en no seguir cometiendo los errores de corrupción y mala dirección.
Como lo sugirió Eduardo Enríquez en su artículo (“Hagamos al dólar la moneda nacional”, LA PRENSA, sábado 22 de diciembre), los directores de nuestro Banco Central deben determinar cómo se utilizan los recursos adquiridos y la capacidad de ahorro del ciudadano común, y así poder salir del atolladero en el que estamos.
Nuestra economía debe tener la capacidad de superarse, y dándole o pagándole a la gente en dólares les da más poder de determinar qué servicio escoger y de esta forma mejorar el resultado.
De la forma en que estamos ahora, es como cuando tenemos una tarjeta de crédito, en la cual sólo pagamos el mínimo y cada mes le aumentamos el balance.
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