Barry Bonds fue lo más espectacular en el plano individual este año en las Grandes Ligas, al imponer su récord de 73 jonrones.

Los impactos

En un año de atentados, las Mayores hicieron su aporte Luis R. VarelaAP Tan sólo tres años le bastaron a Barry Bonds para triturar una marca de jonrones que parecía duraría tanto como el viejo registro de Roger Maris. Y cuatro le alcanzaron a los Diamondbacks para convertirse en la novena campeona más joven en […]

  • En un año de atentados, las Mayores hicieron su aporte

Luis R. VarelaAP

Tan sólo tres años le bastaron a Barry Bonds para triturar una marca de jonrones que parecía duraría tanto como el viejo registro de Roger Maris. Y cuatro le alcanzaron a los Diamondbacks para convertirse en la novena campeona más joven en la historia de las Grandes Ligas.

Los 73 jonrones de Bonds, que dejaron atrás la marca de 70 impuesta por Mark McGwire en 1998, y la coronación de los Diamondbacks tras vencer a los Yanquis en una de las mejores finales de la historia, si no la mejor, fueron las notas salientes del béisbol en el 2001.

Bonds, de los Gigantes de San Francisco, se quedó con el galardón del jugador más valioso de la Liga Nacional tras una temporada de ensueño, en la que bateó de 328, con 137 carreras remolcadas y un promedio de “slugging” de 863, que mejoró la marca de 847 que Babe Ruth había establecido en 1920.

Bonds conectó de vuelta completa cada 6,52 turnos al bate, rompiendo la marca de McGwire de 7,27, fijada en 1998.

Arizona ganó su primera serie mundial con un bombito detrás del campo corto del estadounidense de origen cubano, Luis González, contra el estelar relevista panameño Mariano Rivera, que dejó sobre el terreno a los Yanquis de Nueva York, dándole a los Diamondbacks triunfo de 3-2 en el séptimo juego de la serie mundial de la pelota estadounidense.

Los Yanquis estuvieron a dos outs de ganar su cuarta serie mundial consecutiva y quinta en seis años. La empresa se frustró cuando los neoyorquinos cerraron el infield en busca de una jugada salvadora y González conectó un elevadito que picó en terreno de nadie, detrás del siore.

Rivera, quien había salvado 23 partidos consecutivos en juegos de postemporada, con una fantástica efectividad de 0.70, fue la víctima del famoso elevadito con las bases llenas de González.

El lanzador panameño contribuyó a su derrota al fildear un toque de bola de Damian Miller, y tirar mal a segunda en un intento por sacar de out a Mark Grace, quien inició el noveno con sencillo.

La derrota impidió al novato dominicano Alfonso Soriano convertirse en el héroe del juego tras conectar el jonrón que colocó a los Yanquis al frente por 2-1.

Randy Johnson, en rol de relevista, ganó su tercer juego de la serie y compartió con Curt Schilling el galardón del jugador más valioso de la Serie Mundial.

Además, Johnson ganó su tercer Cy Young y se confirmó como el mejor lanzador zurdo de la pelota.

Fue el primer pitcher que gana tres juegos en una Serie Mundial desde que Mickey Lolich lo hizo en 1968 con los Tigres de Detroit.

Los Yanquis llegaron a la Serie Mundial a costa de Seattle, que había dejado a todos boquiabiertos con sus 116 victorias en la temporada regular. El cuarto campeonato consecutivo de los Yanquis en la Liga Americana tuvo un sabor especial para los neoyorquinos ya que llegó poco después del atentado terrorista del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas, que dejó un saldo de más de 4.000 personas muertas.

SE FUE MCGWIRE

McGwire, quien en 1998 trituró el récord de jonrones de Maris, que duró casi cuatro décadas, anunció su retiro del béisbol tras una carrera exitosa, y también se fue de la pelota el controversial guardabosque Albert Belle, quien será recordado tanto por sus exabruptos con la prensa como por sus descomunales cuadrangulares.

Dos grandes de este juego murieron en el año que se acaba: el inicialista de los Piratas de Pittsburgh, Willie Stargell, y el jonronero de los Bravos de Boston, Milwaukee y Atlanta, Eddie Mathews.

El año concluye con la espectacular transacción en la que los Yanquis adquieren al inicialista Jason Giambi, quien obtuvo un contrato por 120 millones de dólares y siete años, para un promedio de 17.14 millones de dólares por temporada, el quinto mejor salario en Grandes Ligas.  

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