- El calor que ha azotado a la zona del Pacífico hizo que miles salieran a veranear
Noel Hernández Ramos [email protected]
El calor fue una de las principales razones por las cuales miles de nicaragüenses fueron a celebrar la Navidad a las playas, algunas de las cuales estuvieron llenas desde las primeras horas de este 25 de diciembre.
Los veraneantes en carros, camionetas, camiones y vehículos todo terreno, se notaron en las carreteras de salida de Managua, entre éstas la Carretera Sur, que lleva a dos de los balnearios más populares del país: Pochomil y Masachapa.
“Vinimos porque es terrible el calor en Managua”, comentó Priscila Mejía, habitante de la Colonia 14 de Septiembre”, mientras chapoteaba el agua en las costas de Pochomil, acompañada de su hija y algunos sobrinos.
Además, explicó que esta vez su familia decidió aprovechar el viaje que no pudieron hacer durante la Semana Santa, “un poco para salir de la rutina que a veces es insoportable”, dijo.
Por su parte Isabel Sánchez, habitante del kilómetro 40 de la Carretera Vieja a León, comentó que su familia decidió divertirse por un rato, a pesar de estar de duelo por la pérdida reciente de un familiar.
“Hay bastante gente a pesar de que la situación del país ha estado bastante mal, no hay reales, y eso hace más difícil que vengamos más seguido a la playa”, comentó Sánchez.
Sin embargo, Tomasa Espinoza, de San Pablo, una comarca de San Rafael del Sur, opinó que esta vez hubo menos personas de las que normalmente acuden al mar.
“Miro poca gente, no es como antes cuando se llenaba la playa después de la Navidad, para pasar el 25 de diciembre por el ambiente de calor que hace en el pueblo”, expresó.
En tanto, Eduardo Amador Fonseca vino desde Masaya a Pochomil a pasar sus navidades en compañía de otros amigos, porque es uno de los balnearios más populares “principalmente para los más pobres”, agregó.
AFLUENCIA NO MEJORA ECONOMÍA LOCAL
A pesar de la afluencia de veraneantes en playas de Pochomil y Masachapa, los lugareños opinaron que los beneficios económicos no se sienten en las zonas.
Pedro Abilio López, pescador de Masachapa, comentó que la playa comenzó a llenarse desde las 10 de la mañana, y aunque algunos pescadores aprovecharon para vender sus productos, la mayoría los vende a las distribuidoras pesqueras.
En tanto, Carmen María Díaz, propietaria de una enramada, comentó que durante este 25 de diciembre la venta de comida ha estado “muy mala” porque la gente trae la propia.
“La gente anda sin plata, por eso prefieren quedarse afuera de una enramada, quemándose, asoleándose”, agregó.
Candelario Mojica, dueño de otra enramada, expresó que para él es poca la gente que ha estado llegando a la playa, sin embargo, dijo que desde ayer el número de visitantes se incrementó, aunque el negocio de las enramadas ha estado “rogado” porque la gente no consume.
La estancia diaria en una enramada cuesta entre 40 y 50 córdobas, lo cual incluye una mesa con asientos, sombra, una hamaca, parqueo para los vehículos, y acceso a baños.