Mario J. Sandino
Con respecto al artículo “libertad de expresión y pornografía”, del doctor Humberto Belli (LA PRENSA, viernes 21 de diciembre), el autor ha dejado establecida una imposición de sus ideas, y critica ciegamente al resto de la sociedad que no piensa ni actúa como él.
Para diferentes gustos se hicieron los colores, reza un popular refrán. Si el autor en lo personal no disfruta de la pornografía, que no la vea. Pero por el hecho de que no le guste no se debe restringir o privar de su sagrado derecho a otro individuo que lo disfruta.
Tenemos que respetar y aceptar nuestros límites en cuanto a derechos y deberes se refiere. De lo contrario viviremos siempre en guerra, porque se ha impuesto la norma de que se tiene que hacer la voluntad de las mayorías pisoteando a las minorías.
No soy adicto a la pornografía, no le presto mi atención, sin embargo, no la considero tan dañina ni más que el tabaquismo, alcoholismo, drogadicción, politiquería, la corrupción administrativa, etc., etc. Para finalizar con otro célebre refrán: Aquí el que no tiene de jeringa, tiene de mandinga.
Mi recomendación es: vive y deja vivir. La pornografía no dejará de existir jamás, al igual que la prostitución, las drogas, el alcohol, tabaco, etc., mientras no se erradique a los consumidores, así de simple.
Y como cada cual es libre de gastar su dinero en lo que mejor le plazca, caemos en un círculo vicioso: oferta vs. demanda. Pero lo que es bueno para unos, es malo para otros, y viceversa.